lunes, 4 de noviembre de 2019

Remover el pasado. La mujer de mi vida, Carla Guelfenbein


Alfaguara, 2005

         ‘Debió ser un proceso invisible, que se fue gestando en el tiempo. Supongo que los abandonos son así. Primero, deja de importarte lo que el otro piensa, sus discursos y argumentos te empiezan a sonar rancios; luego, te desinteresas de lo que hace, de lo que siente, y sin darte cuenta, paf, partes. No importa que sigas ahí, compartiendo el café por la mañana. Ya has partido y lo que queda de ti es apenas una cáscara.’

I.

            El grato recuerdo del primer trabajo de la autora junto a la aparición de un nuevo título me inclinaron a proseguir –en orden cronológico- con la lectura de su obra. El conflicto social planteado al presidente Piñera en Chile hace unos pocos días sólo reforzó la decisión de encarar el presente volumen.

II.

            Theo, un reportero de guerra inglés cerca de la cuarentena, es invitado por Antonio Sierra, un viejo amigo, a pasar las Fiestas de Año Nuevo en su casa en Puerto Montt, tras quince años de ausencias recíprocas. Será la primera vez que no las comparta con su hija Sophie, de ocho años. Lo que Theo desconoce es que también estará Clara esperándole. Parece que ha llegado la hora de remover el pasado y saldar cuentas.

III.

            La novela se abre con un hecho trágico. Ambientada en 2001, Theo nos va narrando los recelos propios y las ironías de Antonio, haciendo mención a un pasado común con matices tormentosos. Tanto ellos como Clara se conocieron en un verano de 1986, cuando Antonio y ella, un poco menor, estaban viviendo exiliados en Inglaterra. Entre Theo y Antonio forjaron una férrea amistad, sólo empañada por la competencia en el amor de Clara. Un suceso puntual aunque no menor, desencadenó el alejamiento de los protagonistas.

IV.

            Guelfenbein ensambla la clásica historia del triángulo de amor con la vida en el extranjero, la resistencia a la dictadura de Pinochet, los ideales de juventud y la historia familiar, de manera de construir una mirada desde el exilio basada en la amistad que desarrollan dos muchachos universitarios que comparten estudios. Clara es el puente de unión entre opuestos y, a la vez, el origen de la separación de los personajes masculinos. Estructurada en tres partes, la autora narra los sucesos en tiempo presente, para volver al inicio de aquel verano y concluir en un final sugerente.

V.

            En estilo coloquial y fluido, con diálogos acertados y lograda composición psicológica de los personajes, el libro no elude reflexiones sobre el amor –y el desamor-, la pareja, los hijos, por más que algunas escenas parezcan forzadas. En suma, una lectura interesante.

8 comentarios:

  1. Interesante quiere decir que no está mal pero que tampoco...
    Me gustó muchísimo Nadar desnudas. Luego Contigo en la distancia bajó el nivel así que no repetí. He visto el nuevo, va la cosa de erotismo y sexualidad y creo que eso sabe contarlo bien siempre y cuando haya una buena historia detrás también.
    No me llama especialmente la atención este en concreto.
    Besitos resistentes

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    1. Es un libro honesto, bien narrado y con aristas que lo vuelven interesante, Norah. Algunas escenas parecen puestas a propósito, como para que pudiese ocurrir lo que vendrá. Pero es una susceptibilidad mía.
      Hay varias frases en el libro con las que comulgaría, pero sabes que no me gusta extenderme ni aburrir. Por eso sólo dejé la de apertura.
      Tengo los restantes de la autora esperando. Confío en que alguno de los próximos llegue a convencerte un poco más.
      Besitos confiados.

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  2. No conozco a la autora y parece que merece la pena hacerlo. No me llaman mucho las historias de parejas, pero el fragmento inicial es bueno. Veremos si hay hueco para ella (tengo el compromiso conmigo misma de no comprar nada hasta que no aligere las estanterías de pendientes).

    Abrazos!!

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    1. Es de origen chileno y las novelas que aquí arriba cita Norah han tenido mucho éxito. Yo vengo leyendo su obra en orden cronológico.
      No es solo el clásico triángulo; hay una trama en base al exilio.
      Yo estoy casi en la misma postura que tú respecto de lo pendiente. Solo incremento versiones digitales.
      Un gran abrazo!

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  3. He leído de Guelfenbein Nadar desnudas y me gustó muchísimo. Después leí Contigo en la distancia, que me pareció algo más irregular. Tiene buena pinta este título que nos traes de la chilena. Algún día tendré que retomarla.
    Un abrazo

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    1. Es un libro interesante donde se mezclan los avatares del exilio en tiempos de Pinochet con un triángulo de ribetes tormentosos. Apto para que retomes a la autora, si me permites.
      Un gran abrazo.

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  4. Tengo una relación de atracción y desafecto con la literatura chilena, Neruda, Dorfmann y Bolaño (aunque no lo suelen incluir entre escritores chilenos a saber la razón) son parte de mi mitología lectora, pero Edwards o Droguett incluso lo último que he leído de DOnoso tampoco me hace mucha gracia. Sin embargo hay dos que están en el limbo, y que están en mi lista desde hace tiempo una y otra hace poco, son escritoras que debo leer, es algo que me he impuesto uan es esta misma de la que escribes y sobre todo Diamela ELtit (de la que dejé de querer encontrar algo suyo hace mucho por imposible pero hace poco, nada, he descubierto (es mi torpeza editorial) que Periférica ha publicado muchas suyas. así que..
    gracias Marcelo

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    1. He leído 'Estrella distante´de Bolaño, al que considero un buen libro. Alguna cosa perdida en mi juventud de Neruda -que tenías que saber recitar para tener chances de ligar- y esta autora. Tiene buena prensa porque escribe bien. Puede no gustarte del todo, pero lo hace con solvencia. Apunto a Eltit, de la que nada conocía. Otro aporte valioso tuyo, Wine. Veré qué puede haber en estas costas.
      Un abrazo grande.

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