sábado, 25 de abril de 2026

e-book 206. Memoria del primer duelo. El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov

Impedimenta, 2025

I.

                Apareció hacia fines de octubre pasado, cuando el más grande buscador de libros digitales aun estaba activo. Nunca hubiera imaginado lo que sucedería: el libro voló –literalmente- de las librerías. Tal fue su éxito, que hasta en las ciudades del interior del país se ha agotado. Lo propuse como lectura grupal, y al conjunto de participantes le pareció maravilloso. Ganador del premio Booker Internacional con su obra anterior, el autor búlgaro comienza a ser reconocido.

II.

               ¿Quién no ha perdido un ser querido -un pariente, un amigo, o hasta una mascota-? Pero el dolor de la pérdida de un progenitor es un hecho único, pues con él también se pierde un testigo ocular de nuestra infancia; alguien que ha conservado esa etapa de nuestras vidas en su memoria. El padre del autor fallece pocos días antes de la Navidad de 2023, tras una larga agonía; algunos meses después su hijo rescata su figura y el recuerdo de anécdotas y momentos compartidos cuestionando –con dolor y congoja, pero sin refugiarse en la nostalgia o en la melancolía- cómo sobrellevar la propia existencia ahora que nos quedamos sin protector. Sin héroe.

III.

                La breve novela, de neto corte autobiográfico, reúne dos elementos significativos. Mientras repasa la vida de aquel hombre nacido hacia fines de la guerra, que concluye sus días como un eximio jardinero, cuya respuesta omnipresente –para quien atravesó el hambre, la pobreza, el comunismo, entre otros- es No hay nada que temer, Gospodínov elabora una serie de reflexiones que interpelan al lector, no desde el sentimiento de culpa por las ausencias y lo que no se pudo compartir sino desde el rol de hijo, ahora que la pérdida nos expone a la sensación de desvalimiento, de soledad.

La versión digital, gentileza de Anna's Archive

IV.

               Destaco la sutileza con que el autor aborda un tema tan escabroso como es asistir al final de los días de un padre, trasegando a su lado el deterioro que conlleva, la pérdida sucesiva de facultades físicas e intelectuales, sin hacer de ello motivo de vanagloria ni negando el dolor, que fluye libremente a través de sus páginas; incluso, con escenas o comentarios que convocan el humor y la sonrisa de quien lee. Pero el peso lo llevan las preguntas que dispara el fin de una vida. Un ejemplo: ¿seguimos existiendo si se va la última persona que nos recordaba como niños?

V.

               De estilo directo y coloquial, con una prosa que alcanza cierto lirismo, Gospodínov ofrece una manera distinta de enfrentar los primeros meses de un duelo, haciendo buen uso de la memoria. Un libro emotivo, sin golpes bajos pero no apto para lectores con pérdidas recientes. Asimismo, muy recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario