Seix Barral, 2012
II.
Esta novela
histórica apareció en 1987, año de grandes vaivenes en el ámbito local. El levantamiento carapintada que tuvo en
jaque al gobierno radical durante los días de Semana Santa, junto al
esperanzado Plan Primavera económico –que
concluyera con un estrepitoso fracaso pocos meses después- y el resurgimiento
del peronismo renovador, que se
alzara con el triunfo en el primer estado argentino, no parecen ajenos al clima
de época que Rivera revela en la figura de quien fuera considerado el orador de la Revolución de Mayo
cuando, en la memorable sesión del 22 de Mayo del Cabildo Abierto abogara por
la destitución del Virrey de un Fernando VII encarcelado y la emancipación
local del yugo español: Juan José Castelli.
III.
Así, Rivera repasa los últimos
días de un abogado que tuvo que revestirse de militar, liderando las fuerzas de
un bisoño ejército de la Revolución con el fin de concitar la adhesión de los
pueblos del interior del Virreinato del Río de la Plata –para lograr cohesión
territorial y así descartar cualquier atisbo de secesión-, enfrentar a un
ejército español mejor preparado y aniquilar la oposición, que pugnaba por
reponer a la realeza española al mando del gobierno.
IV.
En esos últimos días en los que un cáncer de
lengua condujera hacia la tumba al egregio tribuno, Rivera expone en primera
persona no solo al convencido jacobino de la necesidad de liberarnos de la
tutela española –junto a su primo, Manuel Belgrano, y a Mariano Moreno-, sino
que intenta mostrarnos la dimensión humana del personaje, que se cuestiona todo
el tiempo lo atinado o no de sus decisiones, tanto en el plano político como en
el personal. Sometido a juicio por el gobierno central, tras la derrota en los
campos de Huaqui, un desilusionado Castelli se pregunta si todo el esfuerzo que
se estaba realizando, habría de coronarse con aquel sueño que siempre albergó:
la igualdad entre hermanos, sin importar ser español, mestizo o indio, sin
esclavitudes ni sometimientos.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
V.
De estilo coloquial, alternando
primera y tercera persona –a veces, en un mismo párrafo-, Rivera nos acerca las
posibles inquietudes, dudas y cierto grado de escepticismo en el futuro –pero nunca
remordimiento ni sentimiento de culpa de aquello que debió enfrentar- que una
figura de importancia capital en la incipiente República Argentina se permite
hacia el fin de su vida, mientras la Revolución de Mayo transita días de
niebla.
I.
Agradezco a la Biblioteca Esteban Echeverría de la Legislatura local,
la inclusión de esta novela en su Taller de Lectura ‘Letras porteñas’, para
acompañar la historia de esta ciudad.


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