sábado, 28 de marzo de 2020

La divina comedia. 1. Infierno, Dante Alighieri


Edhasa, 2015

I.

            La obligada cuarentena a que nos somete la presencia del CoVid-19, con su secuela de días de confinamiento, supuso comenzar a saldar deudas importantes, en virtud de la cantidad de tiempo para lectura que habría(mos) de disponer. La decisión recayó en esta obra clásica -que todo el mundo refiere pero que pocos han abordado al completo- al percatarme de no haber incorporado ninguna de este tenor en mi propuesta de lecturas del año en curso.

II.

            La presente edición bilingüe de esta casa editora ha estado a cargo de Jorge Aulicino quien, en su Introducción de las dos primeras hojas bajo el curioso título de Pretexto, explica que se ha decantado por casi carecer de notas al pie –como es costumbre en otras- en aras de que el texto no pierda fluidez y se vuelva engorroso. No obstante, en cada Canto hay un mínimo de ellas hacia el final, de manera de poder explicar al lector actual algunos hechos y/o personajes citados que escaparían al más avezado. Si bien concuerdo con esta mirada, para el profano se hace necesaria una guía mínima, si no se quiere perder parte de la riqueza de las citas.

III.

            Yendo a la obra, es una compleja visión de la vida humana bajo la óptica cristiana. Según ésta, sólo se puede acceder al Paraíso si se conocen bien todos los pecados condenables, que nos apartan del estado de gracia, y se potencia la virtud y el conocimiento. Está estructurada en treinta y cuatro Cantos con rima dispuestas en tercetos, que se suceden al igual que el derrotero de sus protagonistas. El Dante-personaje es guiado a través de los círculos concéntricos que componen el Infierno por el alma de Virgilio quien, al haber muerto antes del nacimiento de Cristo, está exento de maldad, aunque su alma pertenece al Limbo, el primer círculo.

IV.

            Los nueve círculos que lo componen albergan todo tipo de personajes y delitos. Mentirosos, suicidas, estafadores, hipócritas, asesinos, traidores, entre otros, soportan cada cual su pena. Sus almas son recibidas por Minos, que los hace confesar y dictamina a qué círculo se debe dirigir. A medida que se desciende hacia el centro de la Tierra –donde habita Satanás- los pecados son más importantes y el terreno se estrecha, de forma que todo el Infierno toma la forma de un cono invertido.

V.

            No puedo dejar de destacar la imaginación creativa de Dante acerca de demonios y atmósferas; visto con los ojos de hoy, parece una obra de ciencia-ficción, tan bien llevada y equilibrada en todas sus partes. Tampoco eludo la erudición del poeta: adecua el lenguaje utilizado a la talla de sus personajes; latín para los más cultos, elevado para con ciertos personajes importantes, italiano vulgar para los más ordinarios. Y es remarcable el contrapaso, es decir, la forma de represalia que cada penitente debe padecer. Así, el alma de los suicidas son árboles –porque negaron su propia existencia humana-; los asesinos se hierven en sangre –aquella que ellos mismos han derramado-; a los cizañeros los demonios los parten en dos –de la misma manera que ellos han generado discordia-, etc.

VI.

            Muchos de los personajes que aparecen en su interior son propios de la mitología o pertenecen a la Biblia, mientras que otros han sido conocidos por el propio Dante-escritor o afamados por sus crímenes. Así, desfilan políticos, papas, frailes varios, junto a figuras míticas. En un derroche de conocimientos, en sus páginas se alude a temas de la Farsalia, de Lucano, la Metamorfosis, de Ovidio y, cómo no, la Eneida, de Virgilio, entre algunas más.

VII.

            Hacia el final, Dante se toma una licencia. Algunas almas cercanas a Satanás pertenecen a gente que en ese mismo momento aún vivían. Su explicación ha sido que han cometido tamaño delito, que los demonios llevaron su alma inmediatamente al Infierno, dejando a otro demonio dentro de los cuerpos que aún ocupan hasta que la parca Átropos corte el hilo de su vida terrena. Una visión que genera no poca inquietud en cualquier mortal y llama a reflexionar. Un libro para leer y releer; interpretar y reinterpretar.

lunes, 23 de marzo de 2020

Estéreo Transatlántico 7 y e-book 56. Biografía reconstruida. Vidas minúsculas, Pierre Michon


Anagrama, 2002

               Tras un par de gratas experiencias anteriores, Utopía propuso compartir nuevamente una lectura, más allá de la distancia geográfica que existe entre ambos, refrendando así mi convicción que ninguna frontera –racial, religiosa, etc.- pueden separar cuando dos o más seres humanos –lectores, en este caso- se ponen de acuerdo para un mismo fin. La suerte recayó en este autor y título, pues ella lo tenía en la edición en papel y nunca había experimentado las letras de Michon; por mi parte, la lectura de éste me había sido sugerida por Wineruda quien, en un encomiable gesto de generosa desmesura, me envió al completo su obra, en formato digital.

            El libro se estructura en ocho historias independientes, utilizando personajes del entorno familiar o cercano del autor, en las que elabora sendas posibles vidas, a través de detalles de los que ha tomado conocimiento: cartas, comentarios, testimonios, anécdotas, encuentros. Así, la novela es una suerte de biografía del autor, reconstruida a través de aquellos.

           Además, a medida que construye los probables hechos de cada protagonista, el narrador nos participa de su propio rol y de su historia. En ese aspecto, deja en claro desde el inicio que aún muy joven ha querido ser escritor pero, al no encontrar inspiración ninguna, su frustración lo ha llevado al submundo de las juergas nocturnas y el alcoholismo, lo que le ha generado no pocos disgustos, entre ellos, el abandono de sus parejas, el encierro en prisión y su ingreso en una institución de rehabilitación, con el fin de curar.

            Un amigo de su abuela materna, quien regresa de África tras treinta años de ausencia; la relación entre un padre granjero y un hijo que abandona el hogar; los esfuerzos de los abuelos paternos a la hora de alegrar al pequeño nieto, cuando el padre de éste –hijo de ellos- lo abandona; un par de hermanos –compañeros de escuela suyos- que sólo saben pelearse entre sí; un campesino enfermo de cáncer de garganta que prefiere morir a evidenciar su analfabetismo; un cura Casanova, fumador y borrachín que se va deteriorando con el paso del tiempo; una mujer enamorada del narrador, a quien alberga con la esperanza de redimirlo de su estado depresivo, y el recuerdo de su hermanita mayor, muerta antes de que él naciera, no conforman una narración ilativa ni, mucho menos, destacable. Sin embargo, Michon se las ingenia para que esas vidas minúsculas a las que el título refiere –tradicionales, ordinarias, de origen rural en su mayoría- sean el vehículo elegido para explicarse quién es a sí mismo y al lector.

La versión digital, gentileza de epubLibre -y Wineruda-

            Con una prosa poética, descripciones rayanas en lo lírico y una honestidad sin par, Michon conmueve al lector en un libro tan breve como sentido. Agradezco a Utopía la propuesta; ha sido un nuevo placer compartir este texto. Su opinión la podéis leer aquí. Y, si queréis visitar la de Ana B., quien también ha leído el libro, haced clic aquí. Como broche, una muestra de literaria belleza:

‘…en esa sombra ardiente yo desvestía a Marianne, la examinaba con todo detalle en ese calor sofocante, la echaba en el suelo de madera clara que ardía en el torpor de los días; en el centro de esos reflejos reunidos, las partes demasiado rosadas de sus muslos adoptaban tonalidades de uno de esos Renoir en los que, exhibido violentamente en el resplandor del sol pero cautivo todavía de una penumbra de molino, el moldeado malva de las carnes surge más desnudo por tener sombras de oro, de trigo púrpura;…’

miércoles, 18 de marzo de 2020

La despedida. Mi libro enterrado, Mauro Libertella


Random House, 2018

I.

            El libro fue propuesto en un taller de lectura en el que participo. Poco o nada sabía acerca del autor y su filiación –hijo de dos afamados escritores locales, Héctor Libertella y Tamara Kamenszain-, como tampoco de su obra previa, pero su contenido y brevedad decidieron su lectura.

II.

            Mauro escribe esta secuencia biográfica cuatro años después de la muerte de su padre, acaecida en octubre de 2006 –cuando él contaba con veintitrés años de edad-. En ella, no intenta elaborar una experiencia catártica sobre su desaparición; más bien, narra en primera persona los últimos años de vida de su padre –enfermo de alcoholismo- y su entorno familiar. Junto a su hermana Malena y unos pocos amigos, iremos reconstruyendo ese pasado filial, con claroscuros, a través de recuerdos y testimonios, sin eludir la sordidez de su desenlace.

III.

            Destaco la voz narrativa y su construcción. Libertella no intenta que el lector empatice con él, como tampoco acude a golpes de efecto para lograr conmiseración alguna. Por el contrario, relata descarnadamente cómo ha sido su vínculo, su reciprocidad afectiva y su propia visión del derrumbe paterno, sin dejar de exhibir su vulnerabilidad en la hora final. Y hace un esfuerzo notorio en dejar muy bien diferenciadas las esferas del escritor y la del padre. Quizás ése sea su mayor acierto.

IV.

            Con una prosa fluida, directa en su mayoría y emotiva de a ratos, Libertella elabora un significativo momento en la vida de cualquiera –como lo es la muerte de un progenitor- haciendo de la narración una suerte de sentida despedida que un hijo le tributa, reconociéndole sus flaquezas de ser humano y también su generosidad y su amor por las letras. En suma, un auspicioso debut en mis lecturas.

viernes, 13 de marzo de 2020

Alma de mujer. el sol y sus flores, Rupi Kaur


Seix Barral, 2019

I.

            Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer del año en curso, decidí destinar ese fin de semana a un título que reflejara su sentir. Como no soy lector de poesía, elegí el presente porque, según había leído, condensaba una mirada actual de la mujer joven con la realidad de la inmigrante, unida a una estructura original. La traducción a cargo de otra poeta –Elvira Sastre- otorgaba un plus de confianza.

II.

            El poemario está estructurado en cinco partes, las mismas que le legara su madre en su fórmula de la vida: marchitarse, caer, arraigar, levantarse y florecer. En ellas aborda un sinnúmero de temas. Comienza con el dolor de la ruptura de una pareja y con ello, reflexiona acerca de la soledad, la depresión producida por el fracaso y la importancia de la autoestima.

                                                           si soy la relación más larga
                                                           de mi vida
                                                           acaso no es hora de
                                                           alimentar la intimidad
                                                           y amar
                                                           a la persona
                                                           con la que me acuesto cada noche

III.

               Luego, se ocupa del desarraigo, el dolor de los inmigrantes, el valor de la sororidad, la denuncia contra la violencia masculina y el sinsentido de las fronteras,

                                                           las fronteras
                                                           están hechas por el hombre
                                                           sólo nos dividen físicamente
                                                           no dejes que nos pongan
                                                           en contra

            Por último, renace la vida en un nuevo amor y asume el compromiso de género reconociendo las luchas de las generaciones anteriores mientras brinda su aliento para que las mujeres mejoren sus posibilidades en todos los planos: familiar, laboral, social.
                       
IV.

            El estilo escogido es directo, descarnado aunque sensible. En sus estrofas hay una buena dosis de intimidad, sexo, esperanza y femineidad. Un libro escrito por una mujer que no ha llegado a la treintena, cuya migración de Punjab a Toronto y su consiguiente adaptación es evidente en sus letras, que ofrece su visión del amor, del lugar de la mujer en el desarrollo humano y de su porvenir. Emotivo, resulta un noble destilado de un alma de mujer.

domingo, 8 de marzo de 2020

Pelibro 18. La naranja mecánica

            Tenía ganas de volver a sendas obras, libro y film. Era muy joven cuando encaré el texto y algo más maduro cuando me decidí a ver la versión cinematográfica. Al reeditarse el primero en una edición económica, lo llevé junto a otros títulos incluidos en la colección.

Libro
Anthony Burgess (Planeta, 2018)
            
           La historia se centra en las acciones de Alex, un adolescente de quince años quien, junto a tres amigos, sale por las noches a robar a los comerciantes, violar a jovencitas, luchar contra otras pandillas y ejercer violencia sobre los viejos indefensos. Ambientada en una sociedad futura, Alex es el líder de su propia pandilla y miente descaradamente a sus padres acerca de sus actividades, diciendo que trabaja de noche. El conjunto se reúne en una lechería, en la que se sirven preparaciones lácteas que incluyen drogas, capaces de exacerbar el lado violento de los clientes.

        Alex, amante de la música clásica, ya ha sido detenido antes. Un tutor le advierte que abandone las prácticas nocturnas violentas, so riesgo de cometer un delito mayor. Cuestionado por sus pares, tiene la desgracia de caer en una redada policial después de fustigar –y matar- a una mujer que vivía sola con sus gatos. Apaleado en el destacamento, juzgado y condenado a prisión varios años, su vida transcurre como asistente del capellán hasta que hace méritos en su comportamiento para ser parte de un novedoso proyecto, propuesto al Ministerio del Interior, que realizará la cura de los violentos, con miras a reducir la cantidad de delincuentes encerrados.

            Así, Alex participa del mismo, pero una vez efectuada la cura, el tratamiento lo vuelve incapaz de tomar decisiones acerca de su vida. Para colmo, es despojado de su habitación en su casa y se vuelve a encontrar con todos aquellos que de alguna manera han sido sus víctimas, tomando la previsible revancha.

            El libro está estructurado en tres partes bien definidas, cada una con siete capítulos. Esta edición se acompaña de un prólogo del propio autor, donde aclara que la edición en E.E.U.U. –la que tuvo Kubrick en sus manos- no contaba con la redención propuesta en el último capítulo, debido a una supresión de corte netamente editorial.

            En estilo coloquial, profuso en una jerga propia de los adolescentes –nadsat, que requiere acudir al glosario al final del volumen-, Burgess captura la naturaleza violenta de algunos jóvenes y la lleva hasta sus límites. Publicada en 1962, sostiene que el hombre debe poseer el derecho inalienable de decidir el curso de sus acciones morales, sin injerencia del poder del Estado. Se le podrá juzgar por ellas, pero no prohibir o censurar su ejercicio de la libertad con la excusa de que ‘es por su bien’, un eufemismo para someter al ciudadano contra su expresa voluntad. Además, aprovecha para burlarse –con mucha altura- de los avatares del poder y sus negociados. Una obra pionera, mal incluida en la categoría de Ciencia Ficción. Deja poso para reflexionar.
           

Film

Stanley Kubrick (Warner Bros, 1971)

            ¡Qué se puede decir del film! El trabajo de Malcolm McDowell en el rol protagónico de Alex es simplemente espectacular: transmite a la perfección todo el cinismo y la violencia de su personaje principal. El guión se apega bastante bien a la historia original, aunque Kubrick se ha tomado algunas licencias, siendo la más notoria el final abierto, mucho más sugerente que la conclusión que hace Burgess en el libro.

            Destaco el manejo de la cámara, que alterna primeros planos con tomas panorámicas, haciendo un uso moderado del zoom. Filmado en Inglaterra, tanto la ambientación como la música seleccionada para los distintos cuadros acompañan apropiadamente la narración. El resto del elenco está a la altura de la interpretación de McDowell, con puntos sobresalientes en Patrick McGee (F. Alexander) y Anthony Sharp (Ministro).

            El hecho curioso del film es la resolución de cómo Mr. Alexander reconoce a su viejo atacante: esto ocurre cuando Alex, tomando un baño en la mansión de aquél, entona la canción Cantando bajo la lluvia  (inexistente en el texto del autor), la que también cantaba mientras obligaba a su víctima a observar la violación de su mujer, sujetado por sus esbirros amigos. Dicen que fue el propio actor el que sugirió al director incluir el cantillo en ambas escenas. En el libro, Alexander sólo alberga la sospecha acerca de Alex, pero la tortura subsiguiente se debe más a una cuestión de naturaleza política que personal.

            Otro acierto de la realización es haber reducido el vocabulario nadsat – adolescente a una mínima expresión. De no haber sido así, hubiera corrido riesgo de perderse parte de la fluidez narrativa –cosa que ocurre al inicio del libro, hasta que el lector se familiariza-.

            En suma, una obra maestra de Kubrick que vale la pena ver una y otra vez.
Testimonio del decimooctavo Pelibro

martes, 3 de marzo de 2020

Lengua materna. Otra vida por vivir, Theodor Kallifatides


Galaxia Gutenberg, 2019

I.

            Me negué a apuntarlo al leer una reseña el pasado año, debido a lo penoso de hallar alguna novedad de esta casa editora en los alrededores. Máxime cuando, al devaluarse –una vez más- la moneda local, los precios de los libros importados se volvían irrisorios de tan inaccesibles. Fueron los buenos oficios de otras lectoras las que me instaron a salir a por él. Tengo la certeza de que los libros buscan a sus lectores. Una librería local, para satisfacer el reclamo de uno de sus vendedores, decidió traer UN único ejemplar. En el momento de abonarlo, éramos dos los felices.

II.

            Cuando el autor encaró la escritura de este libro, contaba con setenta y muchos años; venía de enfrentar un bloqueo de escritura, razón por la que decidió vender su estudio a sabiendas de que ya no habría de volver a escribir. Lo había hecho a lo largo de más de cuarenta años y contaba con el reconocimiento de los lectores. Joven migrante de la Grecia sin futuro, recaló en tierras suecas donde aprendió el idioma, escribió sus obras en esa lengua, formó familia y hogar y se radicó definitivamente.

III.

            Para mitigar su frustración, su esposa le propuso tras tantos años de ausencia un viaje a sus orígenes, una aldea del Peloponeso donde ha alcanzado celebridad. Envuelto en miedos y expectativas por igual, Kallifatides narra los pormenores de su épico regreso. Y lo hace por vez primera en aquella vieja lengua materna, ésa que le ha permitido recuperar su escritura y, de paso, regalarnos este texto exquisito, fruto de esa travesía, abundosa en detalles de toda índole y tan breve como emotivo.

IV.

            Con una prosa coloquial y fluida, casi oral, el autor no sólo nos hace partícipes de sus vivencias y emociones, sino también de sus meditaciones sobre la política europea acerca de la tragedia de la inmigración, las limitaciones a la libertad de expresión, el individualismo a que nos somete la sociedad de consumo, el maltrato e injusticia con Grecia y su gente, sin dejar de lado acendradas reflexiones sobre el valor de la vejez. Evocador aunque sin nostalgia, su estilo descarnado y directo, de frases cortas y rotundas, brinda una mirada actual sobre las sociedades del Viejo Continente.

V.

            Finalmente, debido a los frecuentes intercambios entre buenos lectores, me parece oportuno hacer conocer sus opiniones sobre aquellos títulos que he apuntado; una manera de ir saldando la deuda contraída. Por ello, los reuniré bajo la etiqueta Amigos lectores. Agradezco a Ana B. y a Utopía sus apreciaciones, sin las cuales no hubiera encarado esta lectura. Sus reseñas podéis leerlas haciendo click en sus nombres.

jueves, 27 de febrero de 2020

Trilogía Hermanos. e-book 55. 1. Los hermanos Tanner, Robert Walser


Siruela, 2016

          Como en el caso homónimo femenino, varias obras que hacen alusión al vínculo fraterno esperaban su ocasión. Por ello decidí reunirlas bajo una misma etiqueta y así exhibir distintos enfoques sobre él. Nuevamente, coadyuvaron en esta selección el aliento librero sobre los títulos que han de formar parte, recomendaciones de origen disímil –amigos lectores, reseñas de otros blogs afines, colegas del área literaria- y el acceso a los mismos en ambos soportes: el electrónico y la edición en papel.


I.

            La historia se centra en Simon Tanner, un jovenzuelo de veinte años, de palabra tan fácil y aplomada como inconstante y voluble en cuanto a sus compromisos laborales. De hecho, no pasa mucho tiempo en cada actividad donde se gana el sustento sin abandonarla al poco, merced a las expectativas que pone en el inicio y la desilusión posterior, al tratarse de colocaciones que mucho tienen de rutinario. Su espíritu versátil, su esencia poética y romántica junto a la necesidad de sobrevivir lo conducen a desempeñar distintos roles, de los que nunca se siente satisfecho.

II.

            Acompañan su derrotero el hermano mayor, el doctor Klaus, quien resulta casi una figura paterna para Simon, con su devoción hacia el deber y la estabilidad económica y afectiva. También se halla la dulce hermana Hedwig –maestra- y Kaspar, artista, que oficia de camarero en París, ambos menores que él. Por último, se hace una fugaz mención al hermano encerrado en un manicomio, Emil, después de dilapidar todo su talento natural.

La versión digital, gentileza de Epublibre

III.

             El conjunto de los personajes combinan un vacío existencial con el deambular bohemio en busca de trascendencia, todo ambientado en una atmósfera de ensueño, que permite al protagonista formular un cierto elogio de la desdicha -en la que se ve sumido varias veces-, como elemento disparador para ser mejor persona. Así, Simon encarna al hombre que se propone disfrutar la vida sin intención de obtener rédito alguno, intentando pasar desapercibido, sin dejar de estar atento a las necesidades ajenas que le permitan poner de manifiesto su capacidad de amar y de estar al servicio de los demás. En ese aspecto, Simon es un espíritu libre.

 IV.
             Escrito en estilo coloquial aunque algo meloso, Walser interpela al lector acerca de cuán necesario es transitar un único camino, cuando las puertas que se nos pueden abrir son múltiples a cada paso y todas ellas derivarán en sendos destinos válidos. Una novela distinta, de iniciación y de buceo personal; de aprendizaje y de reflexión.