lunes, 31 de diciembre de 2012

Una épica contemporánea. El descubrimiento del cielo, Harry Mulisch


Tusquets, 2003

           Fue un amigo lector el que me sugirió este libro, del que me apropié un ejemplar hace ya varios años. El simple hecho de contar con más de ochocientas páginas –lo que los españoles suelen definir con un vocablo ingenioso: “tocho”- y un formato voluminoso, me hicieron desistir de su lectura más de una vez debido a la incomodidad de trasladarlo conmigo en mi diario periplo, así como la escasa oportunidad de concentración que ofrece la vida urbana, necesaria para abordar su contenido sin perder ilación. Mas como había pasado un buen tiempo esperando y yo sentí ganas de leerlo, asumí los costos ahora explícitos y me ha acompañado a lo largo de un mes. La magnitud del relato junto a la dimensión del entusiasmo alcanzado al concluir su lectura, me han llevado a profundizar esta reseña.
Argumento y personajes
            El Cielo ha decidido librar a su suerte a los habitantes de la Tierra, puesto que éstos ya no creen en la existencia de aquél, de manera que Lucifer pueda reinar libremente sobre los hombres. Para ello, es preciso romper el Pacto que Dios ha establecido con éstos a través del Testimonio -las Tablas de la Ley, o Diez Mandamientos, entregadas a Moisés, su albacea depositario-, recuperándolas de manos humanas. Por tal motivo, el Cielo resuelve encarnar un Fulgor –un ‘espíritu de la Luz celeste’- que pueda realizar tal cometido.
            Mas nada es simple. El Cielo puede obrar sobre las fuerzas de la Naturaleza pero, para alcanzar el objetivo, requiere de la participación de seres humanos, los cuales resultan siempre impredecibles. No obstante, estudios genéticos efectuados a lo largo de siglos y generaciones humanas, han hallado las condiciones adecuadas para que tal encarnación tenga lugar.
            Onno Quist, un excéntrico lingüista, y Max Delius, un astrónomo prometedor, ambos holandeses de treinta y cuatro años de edad, se encuentran una noche de Navidad de 1967 en las inmediaciones de Ámsterdam y forjan, a partir de allí, una amistad indisoluble.
            Ada Brons, una violonchelista de poco más de veinte años, pareja de Max, decide abandonarlo y poco después, aprovechando un viaje de éste en busca de su pasado, se enamora de Onno. Una visita a La Habana de Fidel Castro, con motivo de la celebración de una Conferencia Internacional sobre Comunismo, a la que Ada ha sido invitada en calidad de artista, y Onno y Max se han ‘colado’ como representantes comunistas de Holanda, dan lugar a la gestación de Quinten, hijo legal de Onno, pero genético de Max. Un desafortunado episodio tras la boda de Onno y Ada, deja a ésta en estado vegetativo. Al concluir la gestación, Max y Sophia, la madre de Ada, deciden hacerse cargo de la crianza del recién nacido Quinten, mientras Onno comienza a hacer carrera en la política local.
            Una docena de años más tarde, el fracaso político unido al asesinato de su compañera Helga, inducen a Onno al ostracismo, desapareciendo de la vida de Quinten, Max y Sophia. Mientras tanto, Quinten crece en las cercanías de Westerbork, un antiguo campo de concentración judío devenido en centro astronómico donde trabaja Max, adquiriendo ciertos conocimientos arquitectónicos y destreza en algunos oficios. Al morir Max cuatro años después, decide abandonar a su abuela Sophia y salir en búsqueda de su padre, Onno. La travesía lo conduce a Roma, primero, y a Jerusalén, después, cumpliendo allí el plan por el que ha venido al mundo.
Estructura y estilo literario
            El libro se divide en una Introducción, sesenta y cinco capítulos más un Epílogo, agrupados en cuatro partes que llevan el nombre de ‘El principio del principio’, ‘El final del principio’, ‘El principio del final’ y ‘El final del final’. La primera mitad –todo el ‘principio’- trata sobre el encuentro de los protagonistas y la gestación del Enviado –Quinten-. La segunda mitad –todo el ‘final’-, narra cómo Quinten cumple su Misión.
            Tanto al inicio como al final de cada parte, Mulisch nos hace saber por qué los habitantes del Cielo decidieron dar por concluido el Pacto que Dios sostuvo con el género humano, y cómo el plan se lleva a cabo. Para ello, utiliza algunos Intermezzos en los que un ángel –el responsable de los hechos- le narra a un superior las andanzas de los encargados de efectuarlo. El resto, es la historia detallada de la misión celeste.
            Escrito en estilo coloquial, el libro resulta tan ameno como fluido, con un montón de reflexiones divertidas y algunos guiños de fina ironía que alimentan el interés y hacen que el relato no decaiga.
Elementos de análisis
            Existe una diversidad de debates que el texto ofrece. En principio, la condición religiosa. Onno ha sido criado en el cristianismo en medio de una sociedad mayormente calvinista, mientras que Max, de padre alemán y madre judía, es gnóstico. Ambos comparten su descreimiento, matizado con razones originadas en distintos enfoques.
            Luego, está el tema del judaísmo y el Holocausto. El padre de Max, nazi acérrimo, denunció a la que fue su esposa, mandándola a un campo de concentración. Con semejante pasado, Max necesita indagar cuán presente está en su vida su condición judía. De todas maneras, el repudio al nazismo se hace presente en toda la obra.
            También existe una discusión filosófica sobre el sentido de la ciencia y el positivismo que dio auge a la tecnología, preguntándose si ésta no estará ocupando hoy el lugar que antiguamente tenía Dios.
            Sí hay una burla despiadada sobre el comunismo y las expectativas que el movimiento castrista desarrolla en 1967, junto a una suerte de mueca irónica y socarrona sobre las posibilidades reales a futuro de las ‘Repúblicas’ que conforman la América del Sur.
            Asimismo, sobrevuela también una velada crítica a la educación formal. Quinten no sólo asiste poco y de mala gana a la escuela, sino que repite un año y finalmente decide abandonar la institución escolar, un año antes de terminar sus estudios. Sin embargo, los oficios aprendidos con las personas de su entorno le son mucho más útiles cuando requiere de ellos para cumplir su misión…
            Finalmente, la familia y el matrimonio como sostenes institucionales de la sociedad; el aporte de la cábala judía al sistema de creencias; el sentido del cosmos y nuestro lugar en el Universo, son otros tantos elementos sobre los que Mulisch vierte una mirada crítica y algo descreída.
Últimas apreciaciones
            Hay mucho de la épica con que Goethe escribió su ‘Fausto’ y un conocimiento sobre música clásica que sólo un melómano puede establecer. De a ratos, el temperamento de Onno Quist recuerda a Ignatius Reilly, protagonista de ‘La conjura de los necios’, de John K. Toole, y la personalidad de Max, evoca la de Tyrone Slothrop, personaje principal de ‘El arcoiris de gravedad’, de Thomas Pynchon. Sí, hay sustancial dominio del arte en general, presentado de manera natural en la composición de los personajes. El hecho de que Max se ocupe de la crianza de su propio hijo, recrea el mito de Moisés, quien fue amamantado por su propia madre sin ser reconocida.
            Si a todo esto le sumamos la trama de enigma y misterio que desarrolla el autor para descubrir dónde se encuentran las Tablas, cómo se las rescata y traslada, y cómo Quentin alcanza su objetivo, unido a un final poético donde todas las piezas encajan perfectamente, se podrá entender el por qué de mi entusiasmo al finalizar su lectura.
            Además, el texto resulta tan entretenido y llevadero que, por momentos, el lector no puede dejar de leer –y reírse- por lo que les sucede a sus protagonistas, o por lo que expresan. Realmente, no creo haber descubierto el Cielo, pero sí un gran libro. Tanto, que lo declaro mi ‘Libro del Año’ y lo incluyo entre los mejores diez libros que he leído en mi vida.

Marcelo Zuccotti

4 comentarios:

  1. Libro del año, es para tenerlo en cuenta, pero si es de los mejores de una vida, hay que apuntarlo. A ver si lo tenemos, aunque es un libro para ir leyendo con tiempo. Una reseña muy completa y muy buena para terminar el año. Y no me extraña que los habitantes del Cielo se hayan hartado de nosotros.
    Besitos y Feliz Año!!

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    1. Intenté despedir el 2012 con algo significativo, Norah. No obstante mi entusiasmo por él, debo reconocer que se hace difícil manejarse con semejante volumen; pero me ha gustado mucho. Hay otros libros de Mulisch que ha editado Tusquets, sobre los que estoy detrás ahora.
      Gracias por tus alentadoras líneas. Feliz 2013 y buenísimas lecturas! Un beso grande.

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  2. Esta vez me pillas un poco despistado. tengo el libro junto a los de Cees Nooteboom y lo añado desde ya a la lista de los que leeré este año, me ha encantado lo que cuentas en la reseña. Este año va a ser el de los tochos, pronto empiezo con La broma infinita de David Foster Wallace y tengo El arco iris de gravedad también pendiente, uno más no creo que influya demasiado en el irreal insta reto que me he propuesto de 70 libros para el 2013 jeje. te deseo un muy feliz año 2013 lleno de lecturas y de felicidad. Me ha encantado conocerte, sé que voy a extraer de tu blog infinitas propuestas y siempre será un placer debatir las contigo. un abrazo Marcelo

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    1. Nooteboom! Mi ejemplar de 'El libro de todas las almas' estaba junto a éste! Aun no he podido conseguir el libro de Wallace, pero lo tengo apuntado, y 'El arcoiris...' es un libro distinto de lo que uno suele leer. Lo visité hace dos eneros -verano, por aquí-.
      Parafraseándote, yo me he propuesto leer un libro por semana y lo vengo cumpliendo desde el 2010.
      Lo mismo digo de ti, Yossi. Tengo la sensación de que nuestras lecturas son como dos automóviles, que transitan por andariveles distintos de una misma autopista, pero ambos se dirigen en el mismo sentido.
      Recibe un fuerte abrazo transatlántico de mi parte, y sigamos disfrutando del placer de leer!

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