Alba, 2002
Hace
algún tiempo, había encontrado una frase de ella que llamó mi atención. La
busqué en la Red y la encontré, pero pertenecía a un título del que había pocas
probabilidades de hallar. Afortunadamente, como en tantas otras ocasiones, el
libro se acercó a mi.
Ésta es una compilación de
seis trabajos de Cather en el que se repasan semblanzas, apreciaciones
personales y cierta crítica literaria del mundo de entreguerras, desde 1922
hasta 1936. El título alude a que, al igual que los carteles que suelen
advertirnos cotidianamente de un ‘camino en construcción’, la obra está
destinada a aquellos que pueden extraer de ella el jugo de un tiempo que pasó.
En Un encuentro casual, Cather nos participa sus impresiones al
visitar Aix-les-Bains, un lugar de aguas termales en Saboya donde descubre a
Caroline Franklin Grout, la célebre sobrina de Gustave Flaubert a quien destinó
sus Cartas cuando ésta era aun una niña. Los diálogos entre ellas y los
comentarios sobre la obra de su tío componen la parte esencial de este relato.
Continúa con una crítica a la
superpoblación de objetos en la novela moderna, dividida en dos: como forma de
arte o de diversión. Aboga por menos descripción y más sustancia en La novela Démeublée. Detrás, aborda su
relación con la Sra. Fields, viuda de un editor de Boston, quien dado lo
extenso de su vida pudo conocer a Shelley tanto como a los cubistas.
Promediando el texto, pondera la
personalidad de Sarah Orne Jewitt, escritora de Maine, a quien ‘le alcanzaba
con pasar desapercibida, si con ello podía seguir siendo ella misma’, al decir
de la autora. Luego, presenta una suerte de análisis literario sobre una obra
de Thomas Mann, José y sus hermanos,
basada en el Antiguo Testamento y, finalmente, se inmiscuye en los relatos de
Katherine Mansfield, realizando un retrato tanto de ella como de su obra y de
los avatares de su enfermedad que la llevaron al deceso.
Todos los trabajos están atravesados
por un sesgo nostálgico y melancólico de un tiempo que no pudo volver, pues la
Primera Guerra Mundial se encargó muy bien de dejar atrás y que sólo podemos
acceder a sus últimos coletazos, como quien se desprende de un lastre en medio
del cual también había cosas de valor. Es esa valoración la que impulsa a Cather
este intento de rescate póstumo de alguna de ellas.
Por lo demás, el libro se lee bien, con
fluidez y sin sobresaltos. Al decir de Homero Manzi, de su afamado tango Sur, es arena que la vida se llevó.
El siglo XX en Europa empezó con la Iª Guerra Mundial. Esa guerra, anulada por la segunda, cambió a Europa de arriba a abajo y sentó las bases del horror de la segunda. Es un periodo por el que llevo fascinada toda la vida, con subidas y bajadas, ahora estoy en una de subida, no paro de leer sobre ese periodo, así que este libro me interesa. Además parece que le dedica atención a la literatura y ese es otro atractivo.
ResponderEliminarMuy buen fin de semana y un fuerte abrazo!!
A ver si ando bien con la Historia... Tú dices que la IIGM le quitó protagonismo a la IGM, cosa que comparto, porque entre dos horrores, el segundo fue peor que el primero. ¿Sabías que el primer motivo de muerte en la IGM fue el tétanos?
ResponderEliminarPero ahí están la Revolución Rusa, la caída de los Imperios Centrales, la penicilina, Versailles... y en medio de todo, los 'años locos' de la Belle Epoque, y el crack del '29. Uy! Qué melange! No me extraña que te lleve fascinada toda la vida, como a mi la era de los descubrimientos científicos.
Éste da buen testimonio de ello, U-to. Te resultará interesante, no lo dudo.
Un abrazo enorme y buen finde -en porteño- para ti.
Sí, sí, eso quería decir, que la II GM empequeñeció a la I GM y sus motivaciones nacionalistas para que murieran 9 millones de personas y Europa dejara de ocupar el puesto de gran potencia que tenía. No sabía lo del tétanos, muy interesante.
EliminarLa Tesis Doctoral la hice sobre el periodo de entreguerras, así que sí, fascinada por el periodo.
Abrazos!!
Imagino tu dedicación a esa época. Lamento no estar -geográficamente- cerca tuyo para que me desasnes en muchos aspectos. Podríamos compartir cafés, cavas y platicar horas y horas.
EliminarDime, ¿cuántas vidas se llevó la II GM?, ¿cuántos escalones hemos descendido en la escala de animales superiores, con ello?
Un fuerte abrazo para ti, U-to!
Whilla Cather es una autora que me gusta, tiene... algo. No sé muy bien qué, quizás ese poso de nostalgia. Me gusta la parte literaria del libro, me lo llevo ;)
ResponderEliminarUn abrazo
Si, tiene mucho de relato de tiempos idos. Como cuando la abuela contaba historias de otros tiempos. Eso.
EliminarUn beso, Ana.
A mí también me fascina la época de entreguerras, así que me llevo apuntada esta novela cuya existencia desconocía, y que me parece más que interesante.
ResponderEliminarun abrazo
No es una novela, sino testimonios y análisis ambientados en la entreguerra, Agnieszka. Pero imagino que sirven de introducción a otras obras suyas. Eso sí, no si el título te permite abordar su lectura...
EliminarOtro abrazo para ti.
Me encanta como lo presentas. Ojalá pueda hacerme con este mismo volumen porque no tengo estos relatos y mira que he leído. Tomo nota y a ver si hay suerte. Me sumo además a la fascinación por la entreguerra. Un abrazo, Marcelo :)
ResponderEliminarPareciera que somos legión los que estamos interesados en ese período histórico, Yossi. Se ha publicado mucho sobre ello al cumplirse un siglo del inicio de la IGM, el año que pasó.
EliminarVolviendo a Cather, encontré éste cuando andaba detrás de 'Mi Ántonia -sí, con acento-, que hallé tiempo después.
En otro orden, felicitaciones por haber vuelto a Proust!
Un fuerte abrazo!
Y vos, ¿por qué me hacés ahora ir al Youtube a buscar ese tango para ponerme triste? Hay que ver.
ResponderEliminarYo de la época de entreguerras ni me sumo ni me resto, va según la guerra influya en la novela en cuestión.
En este caso me gusta mucho lo que cuenta y la parte de crítica literaria así que me lo apunto. Va a la lista pero tendrá que esperar un poco porque llevo dos seguidos de relatos y ya aturde un poco.
Besitos salados.
No te quejes, Norah, peor es 'Naranjo en flor', cantado por Roberto Goyeneche...
EliminarTómate tu tiempo para leerlo; yo tampoco soy muy partidario de los relatos, ya sabes. Entreguerras, ¿no estamos casi siempre?
Un beso dulzón.
Willa Carther es una autora que aún debo descubrir. Me la llevo anotada, pues además estoy terminando de leer a Madame Bovary y me ha interesado que en este libro hablen de él (aunque sea indirectamente, a través de la sobrina).
ResponderEliminarUn beso,
Ale.
Describe mucho sobre Flaubert en esa parte. Me alegra que estés por concluir una de las grandes novelas de todos los tiempos, Ale. Eso sí, cuídate de subir a un carruaje con la persona correcta, ja. ja.!
EliminarUn abracito.