I.
Un colega lector lo rescató del olvido proponiéndolo
como lectura a compartir –cosa que no logró- en virtud del estreno de una
realización para TV basada en el texto, que aun hoy puede hallarse en alguna
plataforma. Recordé haberlo adquirido hacía tiempo y me pregunté por qué dejé
pasar una década para encararlo, si tenía el atractivo de no llegar a las
ciento cincuenta páginas. Repasando las recomendaciones de quienes lo leyeran
cuando apareció, las opiniones estaban divididas. Buena ocasión para salir de
dudas.
II.
En la historia de Robert Grainier puede
resumirse gran parte de la de los E.E.U.U. desde fines del siglo XIX hasta los
pasados años ’60 en el ámbito rural de esa nación. En su vida se halla la de la
mayoría de ciudadanos cuya existencia pasó sin ton ni son; a ellos solo les
tocó vivir. Grainier fue un jornalero del Oeste que trabajaba construyendo
puentes para el ferrocarril, aserrando árboles o cargándolos. Parco en
palabras, prudente en sus modos y sin grandes luces intelectuales, ha sabido
conformar una familia, con esposa, hija y una porción de terreno.
III.
Pero la desgracia, que siempre acecha al común
de los mortales, lo ha dejado en medio de una soledad cuyo silencio clama por
amor y compañía. Así, ante la adversidad que le acompaña, Grainier solo intenta
sobrevivir en medio de lo que él supone su espacio; al que vuelve una y otra
vez, por más que las inclemencias atmosféricas o las inundaciones se lleven sus
pocas pertenencias. Al cabo de varios años logrará establecerse como
transportista.
IV.
En un somero análisis, la novela
presenta altibajos. Por un lado, está el acontecer del protagonista, sometido a
los embates de la diosa Fortuna, junto a un puñado de personajes secundarios que
refuerzan la construcción psicológica de Grainier. Pero muchas de las historias
paralelas que se derivan de la principal quedan truncas, sin alcanzar la
continuidad necesaria y el conjunto parece navegar a la deriva. Rescato lo
acertado del estilo elegido por el autor para narrar su historia: expresiones
rudas, de frases cortas, muy propias del ambiente tosco y rústico en que se
desarrolla la acción.
V.
Directa y frontal, con desplazamientos
temporales hacia adelante y hacia atrás, Johnson ofrece una obra compuesta por
episodios –que bien podrían leerse como relatos independientes- acerca de quien
ha tenido que vivir gran parte de sus días en la soledad del Paraíso, sin mayor
expectativa que llegar al día de mañana. Una novela interesante, que bien
podría haberse extendido y ganarse el rótulo de joya literaria. Aun así, una buena
lectura que se acaba en horas.

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