I.
Me la habían mentado hasta
cansar. Parecía que nadie podía sustraerse a su contenido y, por ello, ha sido
uno de los títulos más trasegados en los clubes de lectura. Además, con la
brevedad de su extensión, pingües negocios para todos: talleristas, libreros,
lectores, editorial. Me quedaba espacio en el cronograma de lecturas y decidí
incluirla. Me llevó sólo unas horas.
II.
En una aldea cerca de los
Pirineos, y en una zona aislada, una mujer en la treintena –Marietta- decide
enviar a su hijo a la escuela. Su descomunal talla y su incapacidad de hablar,
tan solo de gruñir cuando se siente amenazado, le han valido el mote de el Oso. Son tantas las situaciones de
bullying por parte de sus compañeros, que la madre decide sacarlo de la escuela
y dejar que se críe al aire libre entre las escarpaduras, aun ante la seria
crítica de su maestra.
III.
Pasados los años, el chico se convierte en
joven, mucho más en contacto con los animales que con los humanos. Parece
poseer el don de entender el sufrimiento de las bestias y ayudar a su cura o
convalecencia. Su bucólica vida marginal concluye cuando la policía se entera
que junto a él convive una niña desde hace algún tiempo. Todos suponen que
fuese su hija, pero nadie puede aseverarlo. Al final, es capturado como un
animal, detenido y encarcelado en espera de que su situación se aclare. Una ocasión
de liberación se le presenta, precipitando el final.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
IV.
El texto presenta dos partes bien
definidas. Por un lado, está la historia de Marietta y su hijo, con un intento
fallido de adaptación a la institución escolar. Por el otro, está el mundo de
las hadas, al que parece responder su protagonista. Las hadas no roban bebés;
suelen acunarlos y cuidarlos. Algo de ello hay en la sensibilidad de él, que
cuida de una niña pequeña –quien nadie sabe de dónde surgió- y le ha conseguido
un burro de mascota y compañía. Sin embargo, la policía, que interroga a todos
aquellos que han tenido contacto con él o su madre, incluso a ésta, no parece tomar
en cuenta las características anómalas de la situación, que se resolverá, como
fuera de esperar, de la peor manera.
V.
De estilo coloquial y muy fluido, el libro puede leerse de un sentón –como ha sido el caso-. Bérot construye en un área rural y en base a testimonios, una original historia de marginalidad e incomprensión social que se lleva muy bien hasta un desenlace apresurado y algo escapista, que impide una valoración superlativa. El previsible final deja gusto a poco, cuando la historia podría haber dado para mucho más. Así y todo, netamente recomendable.


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