I.
En este tercer y último volumen,
la epopeya vasca comienza en 1937 con la caída de Bilbao y el bombardeo de
Gernika, hasta la desaparición de los últimos protagonistas, hacia fines de los
años ’60. Es de destacar que, para los vascos, la posguerra se inicia mucho
antes que para el resto de España, siendo los primeros conquistados por las
tropas de Franco. Por otra parte, Pinilla enlaza los decesos de sus personajes
principales con el primer atentado cometido por una agrupación que reivindica
la independencia vasca: la ETA.
II.
Al igual que en los volúmenes anteriores, la
novela es poliédrica. En principio, registra el exilio de quienes, habiendo
luchado contra Franco, han tenido que refugiarse varios años en el exterior,
particularmente en el sur de Francia, esperando la ocasión para regresar sin ser
asesinados ni encarcelados. Mientras tanto, expone el estado de sumisión y
miseria en que vive el pueblo, después que los industriales del hierro
traicionaran a la República y se pasaran sin hesitar al bando falangista.
III.
También exhibe la violencia ejercida por el
clero sobre aquellos que no comulgan con sus ideales y el revanchismo de
quienes ahora detentan el poder en nombre de los vencedores: tanto las
violaciones de Fabiola y su hija Flora –debido a sus habituales desnudos-, como
la brutal pederastia soportada por su hijo Kresa durante su permanencia
obligatoria en el Seminario, son parte del clima de época, junto a una lenta reactivación
de la militancia opositora liderada por Asier Altube y sus amigos. Como
siempre, los acontecimientos son narrados como una suerte de memorias entre
Asier, el maestro Don Manuel y Moisés Baskardo, cuyo estado de enajenación lo
ha convertido en su hermano muerto, Jaso.
IV.
Respecto de la historia familiar,
el lector asiste a la muerte simultánea del zar del hierro, Camilo Baskardo y
su cónyuge, Cristina Oiaindia, en 1942, cuyos bienes redundan en el nieto
bastardo. La patética escena de los funerales, cuando Ella se apersona para
ejecutar el testamento, dejando a ambos féretros en el piso y llevándose el
resto de los objetos que ahora le pertenecen, no tienen parangón en la
literatura. A partir de allí, comienza el lento declive de la producción
férrica, y con él la de toda una generación llamada a desaparecer.
V.
De estilo directo y coloquial, la
extensa novela se vuelve poco fluida y requiere la concentración lectora. No obstante,
mantiene la tensión hasta el final, no solo con la génesis del nacimiento de
ETA sino también con un giro narrativo, al develarse los motivos que llevaron a
Ella a tomar semejante revancha. El conjunto, una obra monumental, de muy largo
aliento, épica en su construcción polifónica. Un retazo de historia vasca rescatada
por las letras.
Testimonio de la obra completa


No hay comentarios:
Publicar un comentario