I.
Desde el inicio de la propuesta en un taller
de lectura, estuvo siempre claro que había un motivo trascendente para sumarse
a ella: el autor se haría presente el día de la puesta en común, que coincidía
con el festejo de cumpleaños de quien lidera aquél; una ocasión única para
debatir opiniones, aclarar dudas y, además, realizar un agasajo –con brindis incluido-
como correspondía a tan significativa reunión.
II.
El protagonista, Fernando, se toma unos días
para ir a visitar a su hermano, situado en un lejano pueblo del interior del
país, pues éste no puede sobrellevar el abandono reciente de su pareja, cuyo
único argumento fue haber descubierto que ya no lo quería. Intentando ponerse
al día respecto de la novedad mientras auxilia a su hermano -inmerso en un
estado depresivo-, Fernando aprovecha el viaje para poner distancia y meditar
acerca del futuro con su propia pareja, que también atraviesa una crisis.
III.
Dividida en tres partes bien delineadas, la
primera expone las dudas que acechan al protagonista respecto de la prosecución
del vínculo con su pareja y cómo va cambiando la mirada a medida que se aleja.
La segunda es un relato en forma de diario que Fernando lleva sobre las
alternancias tras el encuentro con su hermano y una reunión que
tiene lugar entre él y la supuesta ex – cuñada. La última, es el camino de
regreso en el que una serie de contratiempos que ocurren en el viaje retardan
el ¿anhelado? reencuentro con su mujer.
La versión digital, gentileza de una amiga lectora
IV.
Destaco en esta novela dos planos.
Primero está el acontecer del narrador, cuyos titubeos obedecen a la
incertidumbre sobre el futuro de su relación; el intento de aclarar qué pasó
con su hermano y la sensación palpable en el texto de que uno nunca sabe qué y
cómo siente el otro –a veces, ni hasta uno mismo-. Luego, está la construcción
literaria. Toda la primera parte, narrada en primera persona, da paso a un
acierto: la fuerza que entrega escribir en segunda persona utilizando verbos conjugados
en futuro, de manera que el lector ya sabe de antemano lo que habrá de suceder,
sin posibilidad de cambios. Y la tercera, con su colección de retrasos, apuntan
a asemejar a los que aparecen en nuestras vidas, plagadas de contingencias.
V.
De estilo coloquial y ameno, el libro fluye rápidamente. Algunos lectores han opuesto reparos a un final ampliamente abierto. En lo personal, si Kohan ha querido reflejar ese estado nebuloso de no saber por qué se toman ciertas decisiones, creo que alcanza su objetivo. Por todo, una novela breve e interesante, con la que varios podrían sentirse identificados.


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