I.
Encarar su
lectura era saldar una doble deuda. Primero ante el propio autor, de quien
poseo varios títulos y nunca antes había visitado. Habrá sido porque su figura
me resultaba familiar: durante un tiempo tuvo una columna en una revista
dominical que acompaña a un periódico local. Luego, de una amiga lectora que me
lo había sugerido hace años y, dedicado a otras lecturas, había postergado éste
ad infinitum. Valgan entonces estas
líneas para dar cuenta de ambas.
II.
La
historia de Max Costa transcurre en tres momentos de su vida: mediando la
veintena, cuando en 1928 se sube a un transatlántico para ser bailarín mundano –el que ofrece la empresa
a mujeres que viajan solas o cuyas parejas no suelen bailar-, donde conoce a un
compositor y su bella y joven esposa, con quienes mantendrá una aventura
nocturna por las noches y los suburbios de Buenos Aires, en busca de
inspiración para el marido, quien desea componer un tango inolvidable. Ya en 1937,
los destinos de la esposa y el protagonista se vuelven a cruzar en Niza, de
cuyo fugaz encuentro se disparan consecuencias inimaginables, y finalmente,
casi treinta años después –envejecidos ambos- se reencuentran en la costa de
Sorrento, ante una partida de ajedrez con cierto tinte de suspense, entre el
campeón defensor ruso y su joven retador chileno, hijo de aquella mujer.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
III.
Pérez-Reverte hace gala de un manejo
proverbial de la intriga y la historia, en la que alterna momentos tensos y
crudos, con diálogos jugosos, escenas de sexo y acertadas descripciones de
lugares y momentos. En este aspecto, el autor parece bastante documentado al
componer su relato, donde la liviandad de la Belle Époque, la Guerra Civil
española, el ascenso de los totalitarismos y los avatares de la Guerra Fría desfilan
por sus páginas con claro protagonismo. Estructurada en trece capítulos donde
se intercalan los hechos de las tres fechas, la novela posee todos los
condimentos para mantener la tensión hasta el desenlace: espionaje, violencia, seducción,
crímenes, traición.
IV.
Con una pluma ágil, Pérez-Reverte construye una peculiar historia de amor, donde la pareja protagónica se reviste de una dosis de nostalgia y melancolía hacia el final, por aquella juventud que les brindó atisbos de felicidad y que las peripecias personales apartaron en su concreción. Si bien podría haber ahorrado un tercio de páginas acerca de atuendos y rasgos personales que se iteran, el autor ha sabido ofrecer una novela muy amena, que se disfruta dejando buen sabor. Apropiada lectura para descansar de otras más densas. Agradezco a Norah su sugerencia de entonces. Sus apreciaciones personales sobre el mismo texto podéis leerlas aquí.
¡Hola Marcelo!
ResponderEliminarPues nada, salvada tu doble deuda... Ya conocía esta novela y a este autor, que leí mucho hace mogollón de años (creo que me leí de él todos los de Alatriste y alguno más que no recuerdo). Con este autor me pasó como con King, que en su día lo leí mucho, pero que llegó un momento en el que me da como pereza leerle (bueno a King sí lo leí alguna vez y no me convenció)
Me alegra que hayas disfrutado de la novela
Besos
¡Hola, Marian!
EliminarFue mi primera incursión en Pérez - Reverte; ha sido una lectura ágil y entretenida. Algunos otros títulos suyos aún aguardan su momento.
No soy partidario del género que bien explota King; se que tiene multitud de fanáticos alrededor del mundo. Cuestión de gustos.
Un beso para ti.
Una novela magnífica. Yo he leído mucho al autor. Novelas, pocas me quedan por leerle y nunca me ha defraudado. Maneja el lenguaje maravillosamente y las tramas las construye con gran acierto. Tiene personajes épicos como Alatriste o Lorenzo Falcó con los que ha hecho series, pero me gustan sobre todo sus novelas independientes que son adictivas. La tabla de Flandes, El club Dumas, La piel del tambor, El maestro de esgrima... Por poner solo las que más me han gustado junto a este Tango de la guardia vieja.
ResponderEliminarUn beso.
Tengo en mi haber, esperando su ocasión, varias de las novelas que señalas, Rosa. De hecho, tengo la saga de Falcó al completo. Me ha gustado su manejo de los 'tempos', el ritmo y el manejo de la intriga, además de lo preciso que es con el lenguaje.
EliminarSu estilo lo vuelve apropiado para intercalar en medio de otras lecturas más densas; algo así como un 'recreo'.
Besos para ti.
Hola. Me gustó tanto esta novela, su aire a peli de cine clásico, los lugares bucólicos y esa sensación de que el autor sabe de lo que habla. Puede que sea de mis favoritas de este autor, sin duda está en el top. Desde entonces quiero ir a ese hotel italiano. ¿Quién sabe si algún día?
ResponderEliminarMe alegro de que la hayas disfrutado.
Besitos satisfechos.
Como bien escribí, he tratado de saldar con Arturo y contigo una deuda que llevaba años esperando. Particularmente, la lectura se me ha hecho ligera y no dudé de su credibilidad, por más que yo esté en el lugar de los primeros hechos.
EliminarPara ir al hotel italiano, Guapa, deberías conseguirme el cargo de funcionario en la biblioteca al frente de tu casa -perdón que insista-; estaría dispuesto a hacerlo realidad como retribución a tus esfuerzos. Mientras tanto, puedes pasar por Youtube, y ver el videoclip de 'Caruso', de Lucio Dalla; tendrás un poquito de lo que se siente estar allí.
Besitos risueños y agradecidos.
Pues yo también tengo mi deuda con el señor Pérez-Reverte pero creo que por el momento voy a seguir siendo deudora. Vamos, que no he leído nada su autoría, pero que hay otros muchos autores a los que tampoco he leído y con los que por el momento me apetece más estrenarme. Esta novela, de todas formas, tiene muy buena pinta.
ResponderEliminarUn abrazo
Como una lectura entretenida, para intercalar con otras más densas, estaría bien. Al fin y al cabo, Lorena, no se puede estar todo el tiempo en lecturas 'trascendentes', ¿verdad?
EliminarMe gustó su estilo ágil, la documentación de la que hace gala -para que todo parezca verídico- y su cierre de la historia.
Un pasatiempo no desdeñable.
Un abrazo para ti.