domingo, 3 de octubre de 2021

Civilización y cultura. La mano izquierda de la oscuridad, Ursula K. Le Guin

Minotauro, 2018
 

I.

             Coincidió mi lista anual de lectura con la propuesta de un taller literario a distancia, que se frustró porque la mayoría de inscriptos se fue bajando a medida que pasaban los días –y las páginas-. Es uno de los clásicos libros de ciencia – ficción, razón suficiente por la que decidí incluirlo al no participar in extenso del género. Venía precedido como lo más granado de la autora y acepté el reto de encarar su lectura.

II.

             Genly Ai es el Enviado -de un conglomerado de planetas con seres humanos, que recibe el nombre de Ecumen- al planeta Gueden, también conocido como Invierno debido a las bajísimas temperaturas que se registran en gran parte de su año y geografía. Tiene por propósito lograr que los habitantes locales se sumen a Ecumen para realizar intercambios mercantiles y tecnológicos, sin menoscabo de su independencia y estructura sociopolítica. Viaja solo y desarmado, porque la comunidad a la que pertenece no quiere ser considerada una invasora. Dos son los países que deberá visitar: Karhide –donde desciende su nave espacial-, gobernado por el rey Argaven, y Orgoreyn, a cargo de un grupo de comensales, una suerte de aristocracia opulenta.

III.                

            El primer obstáculo que el protagonista encuentra en su misión es despertar la sospecha de ser espía de otros mundos o –peor- del país vecino, con quien aún se mantienen disputas territoriales. Pero lo más difícil para él, un ser masculino, es hallarse en medio de una población hermafrodita, cuyo período mensual de acentuación sexual con fines reproductivos –el kémmer- puede hacer que sus ocasionales compañeros de ruta tiendan a volverse más femeninos. En su periplo no está solo: el Consejero del Rey de Karhide, Estraven, lo acompañará en gran parte de la aventura; primero, como funcionario real, luego como proscripto y traidor.

IV.

            La novela plantea varias miradas simultáneas. Genly Ai encarna al visitante en un entorno desconocido. En ese aspecto, es su visión la que describe la vida de la gente en Gueden: la visión propia de un ser sexuado en medio de una sociedad que gran parte del tiempo no lo es y en la cual los padres de hoy pueden convertirse en madres del mañana. Por otra parte, es el observador de las relaciones entre los habitantes y los países vecinos, sus comportamientos –entre los que destaca el shifgredor, una combinación entre orgullo personal y prestigio social- y sus mezquindades y fortalezas. Finalmente, resulta el destinatario del dolor: aquel que, al encontrarse solo e indefenso es inculpado como la causa de todos los males; transformándose en un chivo expiatorio propicio para traiciones y bajezas. En cambio, Estraven es el prototipo de humano local, dueño de una probidad absoluta, a quien afectan los mismos avatares sexuales que al resto de sus congéneres pero, convencido de la importancia de la Misión del Enviado, está atento a las asechanzas y peligros a los que éste, por inocencia o desconocimiento del medio, se encuentra sometido. No siempre podrá prever los acontecimientos, pero pondrá al servicio de la misión su integridad personal, y su vida.

V.

            De estilo coloquial y ameno, con descripciones acertadas y una construcción psicológica sin igual de los personajes, Le Guin elabora un texto que interpela acerca de cuánto influye la sexualidad –inherente a nos desde el nacimiento- en nuestra percepción del mundo que nos rodea; si existe realmente la posibilidad de apropiarnos de una sexualidad diferente y vivir acorde a ello en todo momento; si somos capaces de supeditar nuestros propios apetitos a objetivos que implican un bienestar comunitario -por más que dañen nuestros intereses inmediatos- y cuán preparados estamos para insertarnos en un mundo que no comprendemos.

Coda.

            Andando la lectura, empecé a darme cuenta por qué otros lectores abandonaban. A cada paso, aparecen reflexiones en las que, si se repara en ellas, entrecortan la fluidez de la historia. Pero algunas no son menores. Así, ¿cómo se puede vivir en un mundo en el que los profetas, encargados de dar respuestas, aprenden a no preguntar, convencidos de que no sirve de nada tener una respuesta cuando la pregunta está equivocada? Maravillas como la presente adornan las páginas. Un libro para leer varias veces, con enseñanzas y cuestionamientos ontológicos de primera magnitud, donde la ciencia – ficción es sólo el vehículo que Le Guin ha hallado para legarnos una serie de preguntas sobre nuestra civilización y cultura. Seguramente estará en el podio de los mejores libros abordados en este año.


7 comentarios:

  1. Me ha gustado encontrarme con Ursala K. Le Guin por aquí, admiro la claridad de tu exposición (ya marca de la casa) en planteamientos a veces complejos.

    Ya me sedució Le Guin cuando leí "Países imaginarios", un estilo narrativo muy original con una prosa culta y elegante, en un libro de relatos con resonancias filosóficas, planteando al lector debates de altura que acabas rumiando a lo largo del día, con personajes, a veces muy jóvenes, que se hacían preguntas aparentemente sencillas, pero abordadas con detenimiento tenían mucha hondura. Es un juego que Le Guin suele proponer al lector y el libro adquiere una dimensión mucho más allá de lo narrado, eso me fascina, igual que ese fragmento que pones aludiendo a los profetas que ya no dan respuestas...

    En fin, parece que has dado con una perla, como me pareció a mí en su día.

    Cuídate, querido Marcelo.

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    1. Veo que cometí una errata; donde escribo "sedució" es "sedujo".
      Buen día.

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    2. Hola, Paco! Qué bueno tenerte por aquí!
      Confieso que mis expectativas antes de leer el libro eran escasas. Sabes bien que no suelo visitar este género, salvo honrosas excepciones. Y me ha deparado una catarata de momentos literarios felices.
      A ti, que te place tanto como a mi aquellos libros con poso, no dejes de releerlo. Te cautivará nuevamente. Y te conducirá a preguntas acerca de nuestro punto de vista: cómo interpretamos -y desde dónde- lo que vemos. Una cosa era en nuestra primera juventud; otra, ahora en plena madurez.
      Un abrazo para ti, chaval!

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  2. Tuve una época que leía mucha ciencia ficción, a la sombra de mi absoluta admiración por el más grande de los escritores proscritos por la literatura oficial por el hecho mismo de ser escritor de Ciencia Ficción, Stanislaw Lem.Un genio. Este libro era parte de mi lista de libros inaplazables, y ciertamente mereció estar en esa lista, una pequeña maravilla que se adentra en la mente usando la ciencia ficción como excusa para recrear estados del hombre, de la mente y de la sociedad. Una Maravilla. en aquella lista, si te interesa, recuerdo(era una lista física y supongo que se perdería y no recuerdo todos) pero estaba maravillas como Cántico por Leibowitz, Picnic junto al camino ( stalker), las sirenas de TItán, y muchos muchos de Lem.:)
    gracias Marcelo
    Cuídate

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    1. Maestro! Seguimos coincidiendo! Una tarde estaba en casa escuchando la radio y la comentadora avisó que en cierta librería del centro de Bs. As. estaba de oferta 'Ciberíada'. Largué todo lo que me ocupaba y lo fui a buscar. Aún no he hallado a la responsable, para agradecerle semejante recomendación; una exquisitez que he disfrutado hasta cansarme.
      Todos esos títulos que, por otra parte, me allega, sepa que aún están esperando en las inmediaciones. Téngame paciencia!
      Coincido con Ud. en que es una maravilla; deleite para buenos lectores.
      Un abrazo, Wine.

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  3. Hola. No sé por qué ando diciendo que la ciencia ficción no me gusta, ahora que lo pienso, algunos de mis libros favoritos pertenecen a ese género. También es cierto que voy a lo grande, Matadero 5, Fahrenheit 451, Soy leyenda...vamos que lo mejor de lo mejor. De esta señora no he leído nada y eso que este año me tentaron con Lavinia aunque eso se sale un poco de su género. En este caso que nos traes, la verdad es que no me llama mucho la atención aunque si esa reflexión/cita es solo una muestra, promete. No quiero decir nada, porque si de normal ya tardo en leer, cuando no estoy segura, la cosa se puede alargar mucho.
    Besitos dubitativos.
    Por cierto, ando por Canadá con unas muchachas adolescentes y algo de una ranas ;)

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    1. Maja, no opongas reparos inconducentes: dale una oportunidad. Tiene algo de aventura y mucho de reflexión. No te dejará impasible. Los libros que citas son clásicos ya; éste merece estar entre ellos.
      Me alegra saber que las ranas han sido de tu interés. Sabe algo: yo también lagrimeaba al final de la historia, junto con su protagonista. Como dije alguna vez, la magia de la literatura.
      Besitos emocionados.

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