Duomo, 2015
I. Era llamativa la portada, no solo
por su cuidada imagen sino porque se promocionaba como una novela de culto para las próximas generaciones de ecologistas,
aparecida en un semanario europeo. Fue uno de los primeros libros en versión
digital que obtuve, pero no encontré a lo largo de una década la ocasión para
encararlo. Ahora, decidí alternar con él entre otras lecturas más demandantes.
II.
Richaud rescata del olvido un
personaje que, si bien puede resultar menor, también podría haber cobrado
trascendencia debido al desempeño de un oficio que, no por poco atractivo
entrañaba menores riesgos: ser nada menos que el jardinero del palacio de
Versalles durante el reinado de Luis XIV, el Rey Sol. Para colmo, en momentos
donde el monarca no sólo dio órdenes de ampliar las instalaciones edilicias
sino hacer de ella su lugar de residencia junto a la corte que le acompañaba,
alrededor de un centenar de personas.
III.
Así, es la figura de Jean-Baptiste de La
Quintinie la verdadera protagonista de esta novela, que comienza en 1674 y por
espacio de varios años será el responsable de los jardines y también de
desarrollar huertos para abastecer la ingesta real y de su corte, de manera
cotidiana y oportuna. Alejado de los frentes de batalla de las sucesivas
guerras que el rey mismo dirigía con un par de comandantes leales, su
tarea no era menor, la cual requería de un personal numeroso en cada una de las
áreas de aprovisionamiento, sin inmiscuirse en las intrigas palaciegas, las
falsas delaciones de traición o los envenenamientos oficiosos que pululaban en
su derredor.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
IV.
La Quintinie no se encuentra
solo; lo acompañan un par de conocidos suyos, confiables, y un amigo con quien
se cartea frecuentemente, Philippe de Neuville, quien fuera compañero de
estudios en Derecho. Neuville, en tiempos tan tempestuosos, no se arredra para
escribir libelos (sic) en contra de
la realeza, en aquellos temas que considera se deben mejorar. El intercambio
epistolar es un buen recurso para dejarle saber al lector el clima de época,
los avances tecnológicos, la vida de la población iletrada, etc. Es el real
condimento del texto.
V.
De estilo ameno y coloquial, con
buenos diálogos y descripciones del entorno palaciego, el texto resulta fluido,
sin declinar la tensión hasta el desenlace. No habré aprendido mucho sobre
jardinería y horticultura, pero al concluirlo me queda un buen sabor de boca,
como el de un vino añejo y cuidado. Los ecologistas, de parabienes.


No hay comentarios:
Publicar un comentario