sábado, 21 de marzo de 2026

Policial feérico. La portadora del cielo, Riikka Pelo

Fiordo, 2015


 I.

               Una recomendación aparecida hace ya muchos años en un magazine literario de origen transatlántico despertó mi curiosidad debido al origen finlandés de su autora –letras que jamás había visitado anteriormente- y la sorpresa de que fuera publicado por una novel y pujante editorial local, cuya existencia desconocía hasta allí. Tras abordar obras de autores de Europa del Este, decidí encarar ésta, después de largos y pacientes años de espera en el tótem de pendientes.

II.

               Vendla es una chiquilla que no sobrepasa los seis años. Vive con su abuela Mirjani en una aldea finlandesa, a quien ayuda en la aventura de sobrevivir diariamente realizando tareas de pesca y ordeñe de su única vaca, Uuna. El cuñado de Mirjani es el Predicador de ese lugar, infestado de un irracional fanatismo religioso que él mismo encarna con su investidura. Se allega junto a su mujer para indicar que es hora que esa niña casi salvaje comience a educarse, proponiendo apartarla de su misérrima choza y llevarla con ellos, para que se críe junto a su numerosa prole.

III.

               La niña ha crecido con su abuela después que ésta y el resto de la comunidad expulsara a su madre, Pieta, por haber tenido alguno –o varios- encuentros carnales sin pasar por la sacristía, de la que Vendla es el fruto. Así, con una madre puta, la niña es la hija del Demonio. Pero ella se encuentra muy a gusto con su vida al natural, en contacto con pájaros, flores y su vaca mascota. Sucia, desaliñada siempre y desdeñosa del resto de los niños, solo acude a la oración común. La desaparición de tres niños junto a ella durante esa oración, disparará el sesgo policial del relato cuando toda la aldea salga en su busca.

IV.

               Lo maravilloso en esta novela puede resumirse en dos aspectos: la atmósfera feérica que envuelve todo el texto, partiendo desde los niños, con sus juegos y canciones –que incluye la famosa Sobre el puente de Aviñón, junto a retazos de salmos religiosos y cantos infantiles fineses tradicionales-, en medio del entorno opresivo del fanatismo religioso, que en todo actuar social señala la presencia del Maligno; y la manera en que la autora va revelando pequeños detalles relacionados con la historia previa, usando con maestría el recurso del dropping de información.

V.

               De estilo coloquial y ameno, la breve novela concita la atención lectora, perdiendo algo de fluidez. Con un puñado de personajes secundarios, cuyas voces resultan relevantes, Pelo construye una obra polifónica donde los silencios se vuelven tan importantes como sus diálogos. Un trabajo auspicioso, recomendable ciento por ciento, que incluyo dentro de lo mejor que he leído durante este año.

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