Fiordo, 2015
I.
Una recomendación aparecida hace
ya muchos años en un magazine literario de origen transatlántico despertó mi
curiosidad debido al origen finlandés de su autora –letras que jamás había
visitado anteriormente- y la sorpresa de que fuera publicado por una novel y
pujante editorial local, cuya existencia desconocía hasta allí. Tras abordar obras
de autores de Europa del Este, decidí encarar ésta, después de largos y
pacientes años de espera en el tótem de pendientes.
II.
Vendla es una chiquilla que no
sobrepasa los seis años. Vive con su abuela Mirjani en una aldea finlandesa, a
quien ayuda en la aventura de sobrevivir diariamente realizando tareas de pesca
y ordeñe de su única vaca, Uuna. El cuñado de Mirjani es el Predicador de ese
lugar, infestado de un irracional fanatismo religioso que él mismo encarna con
su investidura. Se allega junto a su mujer para indicar que es hora que esa
niña casi salvaje comience a educarse, proponiendo apartarla de su misérrima
choza y llevarla con ellos, para que se críe junto a su numerosa prole.
III.
La niña ha crecido con su abuela
después que ésta y el resto de la comunidad expulsara a su madre, Pieta, por haber
tenido alguno –o varios- encuentros carnales sin pasar por la sacristía, de la
que Vendla es el fruto. Así, con una madre puta,
la niña es la hija del Demonio. Pero ella se encuentra muy a gusto con su vida
al natural, en contacto con pájaros, flores y su vaca mascota. Sucia,
desaliñada siempre y desdeñosa del resto de los niños, solo acude a la oración
común. La desaparición de tres niños junto a ella durante esa oración, disparará
el sesgo policial del relato cuando toda la aldea salga en su busca.
IV.
Lo maravilloso en esta novela puede
resumirse en dos aspectos: la atmósfera feérica que envuelve todo el texto,
partiendo desde los niños, con sus juegos y canciones –que incluye la famosa Sobre el puente de Aviñón, junto a retazos
de salmos religiosos y cantos infantiles fineses tradicionales-, en medio del
entorno opresivo del fanatismo religioso, que en todo actuar social señala la
presencia del Maligno; y la manera en
que la autora va revelando pequeños detalles relacionados con la historia
previa, usando con maestría el recurso del dropping
de información.
V.
De estilo coloquial y ameno, la
breve novela concita la atención lectora, perdiendo algo de fluidez. Con un
puñado de personajes secundarios, cuyas voces resultan relevantes, Pelo
construye una obra polifónica donde los silencios se vuelven tan importantes como sus diálogos. Un trabajo auspicioso, recomendable ciento por ciento, que
incluyo dentro de lo mejor que he leído durante este año.

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