Anagrama, 2013
I.
Surgió como propuesta a compartir hace unos
meses, cuando un miembro del grupo lo incluyó en nuestra lista de opciones. Lo cierto
es que el gesto no era inocente: él mantiene contacto con algunas de las
personas que desfilan en sus páginas. La autora es una avezada periodista
especializada en crónicas y testimonios, a quien yo no había visitado en sus
trabajos hasta la fecha, y aproveché la ocasión para hacer experiencia.
II.
Estimo que en todos lados deben
existir fiestas regionales. Este país
cultiva muchas de ellas con motivos distintos. Entre los Festivales Nacionales más
destacados se encuentran el del Folklore en Cosquín, Córdoba; el de la
Vendimia, en la ciudad de Mendoza y el del Ternero y la Yerra, en Ayacucho,
Buenos Aires. Todas estas celebraciones cuentan con el auspicio y la promoción
de los gobiernos provinciales y, de alguna manera, participan del show business mediático. Pero existe uno
cuyos organizadores casi mantienen en secreto: en los primeros días de enero
bajo un calor sofocante se desarrolla en la ciudad de Laborde, al sudeste de la
provincia de Córdoba, el Festival Nacional del Malambo, una danza oriunda de la
región pampeana que consiste en un formidable esfuerzo de zapateos varios,
acompañado por una guitarra.
III.
En el año 2011, la autora decidió develar los
detalles y pormenores de tan silenciosa competencia, en las que cada año se dan
cita aspirantes a campeones en las distintas categorías. Y nada mejor que
seguir el derrotero de uno de ellos para exhibirlos. Así, quienes abrigan una
esperanza para alcanzar el premio máximo saben que éste tiene una muerte súbita: quien una vez se proclame
campeón, ya no podrá volver a competir. Entrará en la galería de campeones y
sólo podrá, con semejante reconocimiento, educar y entrenar a próximos
aspirantes.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
IV.
Pero no solo se requieren
condiciones físicas apropiadas y un entrenamiento exhaustivo. También el
concurso impone sus reglas: entre ellas está la vestimenta obligatoria que debe
exhibir el competidor y el mantener una conducta irreprochable, tanto como
bailarín como ser humano. Entonces, además de disciplina y destreza en el baile
debe llevar también un cierto grado de circunspección en torno a su propia vida,
so pena de ser expulsado.
V.
Con una prosa directa, propia de
una crónica, y abundosa en detalles que enriquecen las descripciones, Guerriero
da forma a un trabajo de investigación periodística que saca del anonimato a
una actividad poco difundida, pero más que interesante. Para no dejar pasar.


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