sábado, 4 de julio de 2026

Grandes novelas argentinas. e-book 211. 6. La cautiva y El matadero, Esteban Echeverría

Losada, 2000

I.

               Hace algunas semanas atrás comenté una novela histórica basada en este autor, considerado el primer escritor argentino. En esta ocasión, visito sus dos obras más reconocidas. Para hacer una interpretación adecuada, se hace necesario un par de explicaciones previas. Para quienes desconocen la historia de este país, el Estado surgió a partir de fundaciones que constituían el Virreinato del Río de la Plata, que no eran más que aldeas a las que una extensa llanura –en general- separaba unas de otras. Alrededor de estos asentamientos se ubicaba parte del pueblo, en las afueras de las fortificaciones. Cuando los aborígenes nativos reunidos en malón se acercaban, sus objetivos eran la lucha por provisiones y el rapto de mujeres, que destinaban a su servicio privado y a la procreación. Esas mujeres se denominaban cautivas.

II.

               Respecto de la organización nacional, no surgió hasta mediados del siglo XIX, cuando algunos de los pensadores pudieron viajar al exterior y hallar en la democracia, con su división de poderes, el sistema de representación política más adecuado para la conformación de un Estado nacional basado en una constitución. Antes de ello, cada aldea obedecía a un caudillo que los gobernaba localmente y representaba sus intereses. En el caso de la provincia de Buenos Aires, con una ciudad-puerto abierta al comercio internacional –que recaudaba derechos de aduana- la economía se centraba en la producción de charqui y tasajo –carnes desecadas-, en manos de hacendados con extensas pasturas y numerosos animales vacunos. El matadero era su unidad de producción y fuente de ingresos.

La versión digital, con otra portada pero la misma edición, gentileza de EpubLibre

III.

               Yendo a los textos, La cautiva es un poema escrito en rima, donde una de esas mujeres escapa junto a su pareja malherida y se oculta lo más que puede para no ser capturados y asesinados. El trabajo le valió todo el reconocimiento de la sociedad al autor. Asimismo, El matadero, es una obra póstuma; el propio Echeverría no la vio publicada en vida. En sus páginas, repasa la realidad social de esa institución, que respondía a la conducción federal de la república –sin intención de organizarse políticamente- y el terror que ejercía en sus opositores –los unitarios- con su fuerza de choque y represión, la Mazorca. Aquí sí ya hay una toma de posición política, que en su momento le costara al autor el exilio en Montevideo, donde moriría.

IV.

               Ambas piezas condensan la realidad socio-política local entre los años 1830 y 1840 cuando fueron escritas, mientras Juan M. de Rosas ejercía todo su poder; de allí su importancia histórica. Imbuidas del espíritu romántico de la época y con la esperanza puesta en un futuro mejor, son parte del canon literario argentino. Obras breves más que recomendables.

 


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