I.
Fue en el intercambio literario tras
el cierre de una lectura conjunta que una ciudadana británica me recomendó
libro y autora, de quienes no tenía noticias a la fecha. Reforzó la misma
expresando que se había alzado con el Booker Prize en su edición de 2018 y existía una traducción al español que circuló en su momento. Accedí rápidamente
a la versión digital, pero se me dio por buscar su existencia en papel y logré
hallar un ejemplar en el circuito de libros usados.
II.
La narradora, una joven de
dieciocho años a quien su familia nombra como la hermana del medio mantiene una relación sentimental con un medio novio, con quien no se decide a
comprometerse formalmente. De pronto, es perseguida y acosada por ‘el lechero’,
un hombre casado con el que conviene no involucrarse. Pero la gente que la
observa desata una multitud de habladurías que la sindican como novia de aquél,
sin fundamentos válidos.
III.
Ambientada hacia fines de la
década de los años ’70, en medio de los disturbios generados por la lucha entre
unionistas al Reino Unido (en su mayoría, protestantes) y los republicanos
irlandeses (en su mayoría, católicos) –que tantas vidas costara a lo largo de
treinta años-, la protagonista se ve asediada en varios planos: primero, en el político,
porque quien la acosa es un reconocido paramilitar con contactos con los opositores;
luego, por su propia madre, que la fustiga para que se case en breve –con un
católico, claro- y así genere familia con descendientes. Finalmente, por su ‘mejor
amiga’ que le hace notar que su tozudez de andar por la calle leyendo –evadiéndose
de lo que ocurre en el entorno- sólo la perjudica aun más en la mirada social.
IV.
Destaco la construcción de este thriller
psicológico, donde todo hecho cotidiano u opinión personal se politiza: o estás con los nuestros o eres un traidor, sin términos
medios. A ello, se le debe sumar la presión socio familiar (con un hermano
muerto y otro oculto, supuestos miembros del IRA) para que se comprometa en una
relación formal, y la existencia de personajes secundarios que estimulan la
atmosfera opresiva en la que la muchacha se desenvuelve –una envenenadora
demente, un matón con intenciones de violarla, etc.-. Todo esto, unido a cierta
dosis de humor, mientras ella intenta evitar por todos los medios de
encontrarse con su acosador, hacen que la novela se vuelva trepidante.
V.
De estilo ameno y coloquial,
donde abundan los eufemismos –los de la
otra orilla, nuestros rebeldes- y
casi sin nombres propios, Burns ofrece un trabajo sólido que atrapa y divierte
por igual, alcanzando un desenlace que se atisba desde las primeras páginas,
sin perder tensión narrativa. Una verdadera joyita que hará las delicias de
todo buen lector, si no le resulta ominosa.

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