jueves, 15 de enero de 2026

e-book 197. Reconstruir el pasado. Luciérnaga, Natalia Litvinova


Lumen, 2024

I.

                Venía recomendada con gran consenso lector. Primero, por alzarse con el premio Lumen de novela en 2024. Luego, porque en el ámbito local no faltó influencer, gurú o líder carismátic@ literari@ que no la recomendara. Es la primera novela de su autora, a quien ya se conocía a través de libros de poemas. Había mucha efervescencia dentro del grupo para encararla y poca resistencia de los más escépticos.

II.

                El texto, escrito en primera persona, podría enmarcarse entre las ficciones del yo. La narradora, alter ego de la autora, repasa su vida y, en especial, la de su madre, nacida en 1950 en una ciudad bielorrusa bajo dominio soviético, y fuera anotada en 1953, tres años después, tras la muerte de Stalin. La historia comienza con el nacimiento de la narradora, pocos meses después del desastre nuclear de Chernóbil, en la ciudad de Gómel, una de las más damnificadas por las secuelas de la radiación.

III.

               La obra se divide en tres partes. En la primera se describe la infancia de una generación en medio del desastre ecológico, la estrechez, la enfermedad y la miseria, hasta su mudanza a Buenos Aires a la edad de diez años. La segunda está constituida por una serie de capítulos donde la narradora –que pende de un trapecio- se comunica con su abuela y las compañeras del pantano, aquél al que fueran destinadas tras su regreso de la Alemania nazi. Una combinación entre surrealismo y onirismo creativo, con cierta dosis de humor e ironía.

IV.

                Finalmente, a causa de su separación y regreso a la casa de su madre, ya en su treintena, se disparan una colección de evocaciones que tienen por nervio conductor la relación madre – hija y los recuerdos del pasado en su tierra de origen. Es de aclarar que muchos lectores se sintieron sorprendidos –cuanto menos, si no desilusionados- pues pensaban hallar sustanciales alusiones a Chernóbil; la mayor de ellas se incluye en el título: ‘luciérnagas’ era el apodo que recibían aquellos que se habían contaminado con la radiación espuria, motivo suficiente para ser aislados del resto de la sociedad. La foto de portada es la de su madre cuando joven.

V.

               De estilo coloquial, fluido, con el uso preciso de vocablos en las descripciones de situaciones y sentires –muy propio de los poetas-, Litvinova nos ofrece una obra equilibrada, no conmovedora pero sí emotiva, donde las figuras centrales son las mujeres –en especial su madre y su abuela Catalina-, y su capacidad de resiliencia; de poder reconstruirse en tierra ajena y distante y sortear los contratiempos con alegría y esperanza. Una novela para lectores sensibles.

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