I.
Esta lectura surgió a propuesta
de un taller que promueve una librería local y, si bien ya había abrevado en
otra novela del autor –que no había cubierto mis expectativas-, me embarqué en
esta aventura para brindar una segunda oportunidad y, de paso, reincidir sobre la
realidad angoleña, ahora en tiempos más cercanos. Mi inclinación a leer obras
fuera del mainstream editorial y lo
atractivo del título, decidieron mi participación.
II.
El libro se inicia con una aclaración: la historia
está basada en una mujer de existencia real, quien estuviera encerrada durante veintiocho
años en una vivienda tapiada, sin otro contacto más que un perro que oficiara
de mascota, escribiendo un diario en los primeros años que, al acabarse el
papel, prosiguiera haciéndolo en las paredes de la casa. Provista de una
multitud de comida enlatada –donaciones de aquellos portugueses que abandonan
el territorio- pudo sobrevivir allí -propiedad de su cuñado, asesinado junto a
su hermana al inicio de la revolución-, incluso cuando el hambre se hizo
presente.
III.
Sin embargo, la trama no se
circunscribe a los hechos que tienen a Ludo(vica) como protagonista, sino que,
además, incorpora otros personajes que entretejen sendas historias: allí está
el capitán mercenario al servicio de los portugueses que salva milagrosamente
su vida tras su ejecución sumaria; el jovenzuelo que abandona sus estudios
superiores para inmiscuirse en la lucha política; un viejo repatriado que
conoció el exilio y un oficial de seguridad que anuda los hechos, entre otros,
muchos de los cuales se dan cita en la escena final.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
IV.
Agualusa desgrana en casi dos centenas de
páginas la vida de Ludo y los motivos que la llevaron, primero a vivir con su
hermana y luego a encerrarse; hay una vergüenza existencial que le impide ser parte
de la sociedad y dispara la necesidad del olvido. A su vez, aprovecha para
repasar la historia angoleña a partir de su independencia en 1975 y la consiguiente
guerra entre facciones –el comunismo con ayuda de cubanos; luego, el
capitalismo y el nacionalismo-, en una suerte de carrusel político, donde los
que antes eran defenestrados pasan a ser los beneficiarios de los cambios. Otra
verdadera vergüenza.
V.
De estilo coloquial y ameno, el
libro fluye con rapidez hacia el desenlace, donde las historias se aúnan en una
escena emotiva. Destaco la estructura alternada de la narración, que mantiene
la tensión hasta el final y convoca a reflexionar sobre cómo ciertos hechos
accidentales pueden condicionar toda una vida. En resumen, una novela ágil e
interesante.


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