Anagrama, 2020
I.
Fue muy comentado allá por el 2021, cuando
arribó a estas costas. Cansado de que el
flujo migrante me contara historias, lo dejé
macerar. Uno de los talleres de lectura a los que asisto lo propuso hacia
mediados de 2025, pero mi rendida devoción al Templo (léase, el Teatro Colón) hizo imposible mi participación. No
obstante, lo apunté como lectura del año y lo propuse a otros lectores
entrenados. Éxito total; todos salimos satisfechos. Incluso quienes no pudieron
participar de la puesta en común, me han hecho llegar su agradecimiento por
tamaño acierto.
II.
El texto es una extensa carta que le escribe Little Dog (¿tendrá la gente de Anagrama
la amabilidad –alguna vez- de mejorar sus traducciones, y entender que el
literal Perro Pequeño es un
desacierto?) a su madre, casi como un análisis histórico de la familia y una
confesión de homosexualidad revestida de asunción calma de esa condición
debido, fundamentalmente, a que está redactada en inglés y su destinataria no
maneja ese idioma.
III.
Gracias a su narrador, nos
enteramos que él ha debido migrar desde Vietnam -con pocos años- junto a su
madre y su abuela, hacia los suburbios de Hartford, Connecticut, tras una
paradoja increíble: los ha asilado el mismo país que los ha bombardeado. Así, el
narrador –alter ego del autor- repasa
todo un pasado de incomunicación y soledad: una abuela que se casó con un
soldado americano –ya embarazada por otro-; una madre que sufrió violencia de
género a manos de su marido, y un hijo a quien esa madre descargaba toda su
frustración de no poder prosperar, con la misma violencia que recibía.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
IV.
Sin embargo, las tres partes que componen el
texto no se circunscriben al ámbito familiar. El descubrimiento de su
sexualidad –y su ejercicio- no es óbice para que el narrador no pueda acceder a
un estudio superior. De hecho, la prístina iniciación con Trevor, algo mayor
que él, y el recuerdo de esos días aun después de haberlo perdido –y con él
muchos amigos, por sobredosis- son el vehículo para una epifanía: Little Dog puede asumir su presente y
mirar de cara hacia su propio futuro, algo que su madre y su abuela, añorando
otros días, no han podido lograr.
V.
En un estilo ameno y coloquial,
con frases cortas y por momentos lírico y poético, Vuong ofrece una obra que no
solo relata las vicisitudes de quienes han tenido que migrar –con las
dificultades de un idioma e idiosincrasia distintas y los avatares que supone
el establecerse en tierra ajena-, sino también la realidad de aquellos que han
decidido dejar paso al presente y vivir en adelante confiando en sus propias
fuerzas. Una obra que deleitará a avezados lectores.


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