I.
De todas las novedades editoriales, solo un
puñado de obras sobrevive a la fanfarria de su lanzamiento. Por ello dejo
correr el tiempo, artífice natural que separa lo significativo de lo intrascendente.
Una colega lectora, amante de las letras americanas, lo propuso sin éxito
cuando su presentación. Tuvo que esperar a que un taller de lectura lo rescatara
del olvido para que resonara en mí el título y su autora, a quien ya había
visitado en un trabajo posterior.
II.
Como se explica en su inicio, un
huaco retrato es ‘una pieza de cerámica prehispánica que buscaba representar
los rostros indígenas con la mayor precisión posible. Se dice que capturaba el
alma de las personas.’ Un antepasado de la autora, más aventurero que arqueólogo,
no tuvo empacho en trasladar en 1878 una multitud de estas figuras halladas en
su viaje al Perú, con destino a la Exposición Universal de París, logrando así
adquirir renombre y posición social.
III.
Siglo y medio después, su virtual descendiente
con igual apellido –la autora- utiliza este hecho, que ronda la anécdota
circunscripta a la esfera familiar, para elaborar una obra de no ficción, ahora que ha podido interactuar
con el legado de aquel expolio tras una vitrina de un museo europeo, no menor
en magnitud a tantos otros saqueos culturales perpetrados por el Viejo
Continente, con el valetudinario pretexto de allegarlos al Gran Mundo.
La versión digital, gentileza de EpubLibre
IV.
El texto se divide en tres
grandes planos. Por un lado, está el testimonio de un atraco cultural de
envergadura a manos de inescrupulosos asaltantes foráneos, que reviste el grado
de denuncia literaria sobre el colonialismo usurpador, efectuado por los
distintos Imperios europeos hacia fines del siglo XIX en todo el Globo. Por
otro, está el colonialismo intelectual del que aun no nos despojamos quienes
heredamos la lengua, en desmedro de los pueblos originarios que, bajo el nombre
de civilización, han sido casi
exterminados. Al fin, en una órbita más íntima, la narradora se cuestiona sobre
los beneficios de una relación de poliamor ejercida entre ella y su pareja
masculina y otra femenina, en un triaje no del todo bien avenido, donde reconoce
no haber respetado las reglas que ella misma dispuso al resto, cayendo en la
infidelidad.
V.
De estilo fluido y ameno, con recurrentes reflexiones acerca del vasallaje y la colonización cultural, el expolio y la dependencia económica, Wiener construye un relato cuyo epicentro se encuentra en un hecho histórico, pero cuyas consecuencias se arrastran hasta la actualidad. En conjunto, una gran obra que bucea en la búsqueda de identidad y, a la vez, promueve la descolonización intelectual como ejercicio de resistencia. Para no dejar pasar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario