Las letras irlandesas parecen vivir un tiempo
de apogeo. Son muchos los autores de ese origen que están siendo traducidos al
español, en virtud del éxito que cosechan alrededor del mundo, en especial en
Europa y América. Galardonados y reconocidos, han inundado las bateas de libros
con sus títulos. Éste surgió en medio de un intercambio de opiniones con una
mujer de origen inglés que me recordó tenerlo en larga espera, razón por la que
decidí encararlo.
II.
En agosto de 1974, en plena Nueva
York, la ciudad amanece con una atracción singular: un funambulista ha colgado
un cable de acero de 2 cm de espesor entre las azoteas de ambas Torres Gemelas –una
de ellas, a medio terminar- y por espacio de casi una hora, ante la mirada
atónita de la ciudadanía, intentará desplazarse en uno y otro sentido varias
veces, sin red de contención; sólo acompañado de una pértiga que le permite el
balanceo para mantener el equilibrio. Tras el prodigio, será apresado por la
policía y llevado a juicio.
III.
McCann se vale de este hecho real para
ambientar una serie de historias que se han de anudar alrededor de dos hermanos
irlandeses –los Corrigan-, cuando el menor de ellos sea llamado por una férrea vocación
sacerdotal, aun a costa de su propia salud e integridad física. Así, la
precaria ayuda que le brinda a las prostitutas del Bronx dispara historias cuyos
personajes sobrellevan algún dolor, fracaso, ausencia o remordimiento de
conciencia.
IV.
Allí están las madres que han
perdido alguno o varios hijos en la guerra con Vietnam, que se reúnen para
evocarlos; la prostituta que ve a su hija no solo seguir su camino sino también
el de la adicción a la heroína; el juez que tendrá en sus manos la condena del
funambulista; una mujer que se siente culpable de haber desencadenado una
tragedia, todo en medio de la preparación de semejante proeza acrobática y el
éxito reportado al ocasional fotógrafo que pudo registrar con su cámara los
hechos.
V.
De estilo ameno y coloquial, con
una presentación narrativa que recuerda la construcción de Quentin Tarantino
para Pulp Fiction, McCann nos allega
un retrato de la ciudad de Nueva York de mediados de los pasados años ’70 con
cinco o seis relatos de gente que ha perdido el rumbo e intenta salir adelante,
en un claro mensaje que, de alguna manera, todos vivimos en la cuerda floja:
nunca sabemos cuándo la adversidad nos golpeará. En ese sentido, la novela es
un llamado a estar siempre atentos y solidarizarnos con quienes atraviesan
malos momentos. Una obra emotiva que, no por nada, se alzara con el National
Book Award en 2009. Más que recomendable.

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