RBA, 1993
I.
Esperaba en el tótem desde la
fecha de publicación. Más de una vez me sentí tentado de encararlo, pero su voluminosa
figura me disuadía. Es que los avatares del diario trajín atentan contra
cualquier ejemplar que ronde el millar de páginas, como el presente. Tras el
anuncio de su lectura a otros miembros del grupo, sólo uno –y con retrasos- me acompañó
en esta quimera.
II.
La historia se ambienta en el
estado de Georgia, desde poco antes de la Guerra de Secesión norteamericana
(1861 – 1865) hasta entrados los años ’70 de ese siglo. La familia O’Hara
cuenta con Tara, una próspera plantación
de algodón que, al igual que sus vecinos, explota bajo el sistema esclavista de
trabajadores negros, quienes también se ocupan de la servidumbre familiar. El
matrimonio cuenta con tres hijas, destacándose entre ellas la mayor y más
mimada: Scarlett. Acompañan a la heroína un puñado de personajes tan
protagonistas como ella: el honorable Ashley Wilkes –de quien se encuentra enamorada-;
una prima de éste, Melanie Hamilton, con quien contraerá matrimonio y Rhett
Butler, un especulador que se vale del contrabando.
III.
Dividida en cinco partes, la
novela narra –desde el punto de vista sureño- cómo era la vida antes de la
guerra y cómo fue cambiando a medida que las sucesivas derrotas comenzaron a
amenazar el estilo de vida, hasta culminar con una rendición que condujo al
hambre y la pobreza extrema. Alternando entre Atlanta y Jonesboro, el texto expone
no solo la dominación yanqui, sino también los años de Reconstrucción,
caracterizados por el ascenso de arribistas que expoliaban a los derrotados a
través de impuestos, y las vejaciones a que eran sometidos los mismos por
quienes fueran sus esclavos, ahora libertos gracias al respaldo del ejército
vencedor.
IV.
Rescato los dos planos en que se divide la
obra. Primero, está el acontecer entre los personajes principales: a un par de
pícaros e inescrupulosos Scarlett y Rhett, capaces de cualquier cosa con tal de
ganar dinero, Mitchell les opone el instruido, culto y respetuoso matrimonio
Wilkes, que aun en la miseria siguen representando la educada, culta e hidalga
sociedad sureña de antaño. Luego, la autora se vale de la trama de sus
protagonistas para testimoniar a lo largo de algo más de una década las transformaciones
sociales que fueron modelando a los ciudadanos en su intento por sobrevivir,
primero, y prosperar, después.
V.
De estilo coloquial y ameno, con múltiples escenas que reparten risas y emociones por igual, Mitchell entrega una epopeya única, con una tensión narrativa que permanece hasta el desenlace. Párrafo aparte merece la realización que dirigiera Victor Fleming en 1939 para la pantalla grande, basada en esta novela que, si bien ya había recibido el Premio Pulitzer en 1937, la catapultó a la fama mundial, convirtiéndola en un superventas. Tan extensa como entretenida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario