jueves, 22 de octubre de 2026

Pelibro 44. Alí y Nino

 

Decidí hacerle un lugar a la novela entre medio de otras lecturas. Esperando por más de una docena de años, y habiendo sido tan comentada en su aparición, recurrí a esta suerte de Romeo y Julieta caucásica para compensar con obras más demandantes. Fue al concluir su lectura que di por casualidad con la realización homónima y, al consultar al proveedor de películas, me dijo que la tenía disponible.

Libro


Kurban Said (Libros del Asteroide, 2012)

                El primer empujón lo recibí de parte de una amiga que, por razones personales, realizó un viaje de visita a las tierras donde toma lugar esta historia, hablando maravillas tanto de sus paisajes como de su gente. Fue allí que recordé la existencia de este texto, postergado sin motivo, y decidí encararlo.

               La novela está ambientada en Bakú, capital de Azerbaiyán, hacia la década de 1910, con desplazamientos a Tbilisi (Tiflis, capital de Georgia) y Teherán, antigua capital de Persia (hoy, Irán), entre otras aldeas de la región. Fue escrita bajo un seudónimo y publicada en 1937. Es la historia de Alí Kan, un joven azerí musulmán perteneciente a la aristocracia, y Nino Kipiani, una desenvuelta princesa georgiana cristiana, que se enamoran y deben enfrentar las diferencias no solo religiosas, sino también étnicas y costumbristas, donde conviven junto a armenios, todos sometidos al zarismo ruso.

               Mientras se desarrolla la trama, el autor va dejando entrever los problemas políticos que subyacen, pues tanto azeríes como armenios y georgianos desean emanciparse del yugo ruso, que los domina debido a la necesidad de la riqueza petrolera de la región. Al declararse la guerra en 1914 contra los Imperios Centrales, estas etnias no intentan involucrarse en la lucha pues su enemigo común es el zarismo. Al acabar con él la Revolución de 1917, se abren las puertas para volver a ser independientes. Pero lo que se había mantenido en delicado equilibrio hasta entonces, se romperá definitivamente y desatará luchas internas.

               En cuanto a la historia de ambos protagonistas, todo parece idílico hasta que los padres de Nino, que guardan cierto recelo del novio musulmán, deciden postergar la boda al estallar la guerra. Alí está decidido a raptar a Nino y escapar juntos, pero Malek, su amigo armenio, ofrece sus buenos oficios para interceder y convencer a la familia georgiana. El problema es que él mismo se enamora de Nino y entonces…

               Destaco que la obra refleja acertadamente los avatares que producen las susceptibilidades religiosas (el uso del velo, la posible constitución de un harén musulmán) y las luchas de emancipación nacionalistas, en medio de relaciones interpersonales no exentas de traiciones, deshonras, venganzas, exilio y adaptaciones varias a situaciones ni deseadas ni buscadas, justo en un momento donde todo parece desmoronarse. Así, la novela deja de ser solo una historia de amor para convertirse en un friso de época.

               De estilo ameno y coloquial, narrada por el protagonista masculino hasta poco antes del desenlace, la novela mantiene la tensión hasta un final que, por previsible, no quita méritos al conjunto. Una obra que merece ser leída por todo buen lector.

Film


Asif Kapadia (Peapie Films y otro, 2016)

               La versión que ofrece el director Kapadia se apega bastante bien al texto de la novela. Si bien recorta en gran medida las descripciones iniciales que hacen al encuentro entre los dos jóvenes protagonistas y su pertenencia de clase –y a los pocos minutos ya se hallan hablando de casamiento-, es evidente que lo que más le importa es desarrollar una historia de amor en un entorno político conflictivo, que se va agravando con el transcurrir de la Historia.

               Así, filmada en lugares naturales –Azerbaiyán, Georgia, Armenia y Rusia- posee dos aciertos que son su fuerte: la fotografía, que recoge esos bellísimos paisajes caucásicos, con sendas tomas de landscapes, con tonos ocres en contraste, son la primera delicia que el espectador disfruta. La segunda es el magnífico vestuario, que intenta recrear toda una época tan alejada de la actualidad, que merece el reconocimiento más honesto. A ellos, acompaña el fondo musical elegido, que alterna entre lo romántico y la nostalgia de algo que irremisiblemente iba a ser dejado atrás.

               En cuanto a las interpretaciones, la española María Valverde destaca en el rol de Nino, combinando su natural sensualidad con expresiones aniñadas, muy propias del personaje que encarna. En cambio, el palestino Adam Bakri, va de mayor a menor, concluyendo en un Alí algo desvaído y sin el carácter que presenta en el escrito. El resto del elenco acompaña muy bien, siendo de destacar Halit Ergenc (el recordado Don Onur en la saga de Las mil y una noches) en el rol de Primer Ministro.

               En conjunto, el film está bien y sus cien minutos de duración prácticamente no se notan, pero no tiene la impronta del texto base y se queda en una tibieza sin mayores aspiraciones, que la vuelven una película tan pasatista como olvidable. En suma, un film para viajar al Cáucaso, admirar sus paisajes y pasar un rato ameno.

Testimonio del Pelibro 44

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