Alguien que había visto la versión cinematográfica en su lanzamiento, promovió su lectura hace más de una década atrás; pero el libro estaba agotado en las librerías. Una vez incorporado a las versiones digitales, otras lecturas convocaban mi interés y decidí postergarlo. Esta combinación surgió de manera casual cuando, en busca de otro film, apareció en una plataforma de streaming –en la que aún se encuentra disponible-. Lo que sigue es un resumen de las principales apreciaciones de ambas manifestaciones artísticas.
E- book 132
Marc Levy (Martínez Roca, 2009)
La historia comienza en el verano de 1996,
cuando la doctora Lauren Kline decide tomarse un par de días de descanso y
sufre un accidente automovilístico muy grave que la deja en estado vegetativo
aunque con signos vitales normales. En el invierno de ese año, el arquitecto
Arthur se instala en su nuevo domicilio, que pertenece a Lauren pero su madre
alquila. Una noche, tras tomar un baño y a punto de irse a descansar descubre a
su propietaria dentro de un armario.
Aparentemente, se ha convertido en una suerte de fantasma, con una
particularidad: sólo Arthur puede verla y acceder a ella.
A partir de allí se desarrolla
toda una serie de episodios graciosos y algo disparatados, que pertenecen más a
una comedia de situaciones (sitcom) televisiva
que a una novela. A la trama romántica que se inicia tímidamente entre dos
jóvenes desconocidos, debe añadirse la historia personal de Arthur, quien huérfano
desde la pubertad, mantenía una relación muy amorosa y sincera con su madre,
Lili, y un sustituto de padre llamado Antoine. Finalmente, el desenlace resulta
previsible, dejando un final abierto menos evidente que la realización para la
pantalla grande.
En estilo coloquial y fluido, con
algunos golpes de efecto y demasiadas coincidencias a favor de la trama –jóvenes
apuestos de edades semejantes, ambos con sólidas profesiones, etc.-, la novela
discurre de manera ágil y entretenida. Los personajes secundarios –Paul, el
socio de Arthur; Pilguez, el inspector de policía- se vuelven compinches y cómplices,
fortaleciendo la narración y conduciéndola hacia un final feliz.
El mayor reparo que opongo es la carnalidad de Lauren. Admito que es la
primera vez que leo que un ¿espíritu?, ¿fantasma?, se materializa en un cuerpo –con
el que solo Arthur puede no solo interactuar sino tocar y…-. En aras del pacto
autor – lector, pueden existir inconsistencias y detalles inverosímiles, pero
la cuerda que los vincula parece haberse extendido en exceso. En suma, una obra
fácil de leer –como de olvidar en breve-. Apropiada lectura para un viaje que
requiere algunas horas o para llevar de vacaciones.
Film
Mark Waters (DreamWorks, 2005)
En principio, algunas de las
escenas que parecen inverosímiles en la novela escrita se han vuelto más
digeribles. El guion adaptado no se apega tanto al texto original y las
modificaciones mejoran sustancialmente la credibilidad del espectador/ lector,
de tal manera que quien hubiera leído la novela primero y luego viese el film,
se inclinaría mayoritariamente por éste. El conjunto de toda la historia
resulta más fluido.
Lauren se ha convertido en
Elizabeth (Lizzie) y Arthur, en David. La situación de enredos que constituye
esta comedia romántica algo fantasiosa
mantiene su frescura y el espíritu que ha guiado a la novela de Levy, pero el
uso de efectos especiales –como la constitución deletérea y fantasmal del
personaje femenino- refuerzan la historia y la vuelven más real.
Reese Whitherspoon está en su
tinta a la hora de interpretar el rol de la accidentada médica; Mark Ruffalo,
convertido en un parquizador exitoso y viudo, también responde con holgura a su
personaje. Pareciera que entre ambos consiguen una cierta química que invade la
pantalla y que quienes asisten a ella no pueden menos que quedar conformes.
La elección del San Francisco
Hospital Memorial para el desarrollo de las acciones más relevantes es acertada
y la vista desde esa azotea del edificio que domina la bahía, es colosal. El
resto del elenco responde con creces a la trama. Es de destacar que no existen highlights o puntos remarcables: todos
se unen para lograr una propuesta entretenida y amable que, sin dejar mayor
recuerdo, es del agrado del público.
Con una destacada fotografía y
una trama trepidante, el film se disfruta mucho. Mención especial merece la
selección de temas (soundtrack) que
se incluyen en él: excelentes registros de The Cure y Amos Lee, entre otros. Para
ver en pareja o en familia.
Testimonio del Pelibro 26
Querido Marcelo. Qué tiempos aquellos en los que yo me dedicaba a este tipo de lecturas. La verdad es que aún gustándome más el género románico que ahora, tengo que decir que esto es una pastelada increíble. A mí la verosimilitud ya me da igual, lo que sí exijo es que sea creíble. En ese pacto tan importante lector-autor no exijo que lo que sucede tenga probabilidad alguna de suceder, pero tienen que hacerme creer que en el mundo de la imaginación eso está pasando.
ResponderEliminarRespecto a la peli que casi ni me acuerdo, pues más o menos lo mismo. Para echar una tarde tonta.
Besitos descreídos
Majísima, coincido contigo. No hubiera encarado obra semejante si no me la hubieran recomendado en su momento. Aún así, su tibieza es notoria.
EliminarCuéntote que me pareció más asimilable la peli que el texto. En medio de las reseñas que han de venir, entenderás el por qué de esta liviandad.
Besitos alegres.