Booket, 2009
I.
Quería amortizar algo de la deuda
que mantengo con el autor y me pareció oportuno visitar este título, enmarcado
dentro de lo que suele llamarse el realismo
social español. Una obra aparecida hacia mediados de los años ’60 del siglo
pasado, en pleno boom económico y el desarrollo de una incipiente clase media,
favorecida por una Ley de Prensa que, al menos, permitía publicaciones como la
presente, con el franquismo aún al frente del gobierno.
II.
A Carmen Sotillo se le ha muerto
inesperadamente Mario, su marido durante veintitrés años y padre de sus cinco
hijos. Tras el golpe inicial, comienzan a visitar a la flamante viuda todos sus
vecinos y amigos con motivo de allegarle el consabido pésame. Cuando el desfile
decae hacia el fin del día, si bien le aconsejan que descanse antes de inhumar
los restos a la mañana siguiente, ella, fiel a su convicción, vela el cadáver
del difunto en esas cinco horas que restan, acompañada solo de una lámpara.
III.
A partir de ese momento de soledad,
Carmen se suelta a decirle en tiempo presente a un Mario ya incapaz de
responder, todas aquellas cosas que no ha tenido el valor de plantear mientras
éste vivía, mediante un soliloquio que resume todas las frustraciones y la
infelicidad que aquélla ha padecido durante su matrimonio. Al poco, el lector
va descubriendo cómo ha sido la vida conyugal, cargada de reproches y
amonestaciones a la forma de ser y de pensar de su marido, en una suerte de catarsis donde Carmen arrostra sus
insatisfacciones, como quien quisiera cobrar un cúmulo de facturas impagas y, a
la vez, sin quererlo, desnuda sus bajezas.
La versión digital, gentileza de Epublibre, de un título localmente inhallable
IV.
Así, Carmen encarna a la mujer retrógrada,
clasista, conservadora, iletrada pero con ínfulas, envidiosa, educada en el
respeto a la jerarquía y a la Iglesia, mientras que Mario es el catedrático
filántropo, que ha intentado mantener coherencia entre su vida y su forma de
pensar respecto de los pobres y desposeídos, aún a riesgo de sacrificar ascensos,
beneficios económicos y de status social. Ambos representan lo que se dio en
llamar el modelo de las dos Españas.
V.
Rescato la oralidad de todo el texto, como también los detalles de las
expresiones de su protagonista con que Delibes construye una obra sólida,
reflejo de un tiempo de cambios al que no todos estaban bien dispuestos. Muchos
de los argumentos que pone en boca de Carmen yo mismo los he escuchado cuando
pequeño, en abuelos y tíos mayores a fines de los años ‘60. Fluida, amena y
coloquial, es una novela fiel espejo de una época, indispensable para
comprender la evolución histórica del pensamiento social.




