I.
Hubo una época que la Gran Guerra
iniciada en 1914 vino a concluir. Es la misma de la que hablaba Proust, de los
salones de sociedad parisinos, y de una mirada del mundo que compartían los
viejos victorianos ingleses, la burguesía de los Imperios Centrales y la clase media
progresista americana. Con el tiempo, ese período es revisitado con nostalgia y
melancolía por los sobrevivientes del cataclismo bélico y la revolución rusa. En
ese sentido, Willa Cather es un modelo señero.
II.
Esta edición local que consta de
siete relatos, es una suerte de conspicua antología de todos sus libros de
cuentos, puesto que de ellos toma los más representativos. Como colofón, la
casa editora ha dejado la selección de los mismos -en una nueva traducción- a
cargo de Maximiliano Tomás, un entendido en sus letras.
III.
Un par de jóvenes artistas con aspiraciones
al éxito, un generoso padre y su familia en el Oeste americano, un puñado de púberes
que viven su última noche de vacaciones o el reencuentro de viejos conocidos en
el exterior al final de sus días, son algunos de los personajes y situaciones de
las que Cather se vale para mostrar cierto desencanto en el acontecer de la
posguerra, que no alcanza el resplandor crepuscular dejado por su etapa antecesora.
IV.
Lo curioso de estos relatos es que
aquello que se narra es parte de la vida cotidiana de sus protagonistas, con
sus sueños e ilusiones, sus prejuicios, reflexiones y recuerdos. Ellos tienen
lugar tanto en un tren como en una granja; en un apartamento en Nueva York como
en un hotel en Saboya o un rincón de Nebraska. Es el fiel reflejo de la vida
ordinaria de cualquier ser humano, de gente
como uno, a quienes el tiempo y la necesidad de sobrevivir van dando cuenta
de objetivos, fantasías y anhelos de una vida mejor.
V.
Con una prosa exquisita y amena, de
estilo coloquial y fluido, Cather construye un universo literario a partir de
una fina observación de su entorno social y una evocación del pasado inmediato
que ya no ha de volver. Si bien la presente edición adolece de una corrección
poco cuidada –fruto probable del afán por la aparición del texto-, así como de
ciertas licencias en la traducción, esto no es óbice para adentrarse en el
conjunto de las letras de su autora. Existe una edición completa de sus cuentos
bajo el sello de Alba.






