domingo, 20 de marzo de 2022

Vida en el extranjero. El mar interior, Matías Capelli

Sigilo, 2021

I.

          Me dejé llevar por una propuesta y por una sensación. La primera obedecía a un grupo de lectores que compartiría este libro durante el pasado mes de febrero. Quien inclinó a su favor la adquisición y su lectura ha sido una reseña aparecida a principios de ese mes en un periódico local, donde se hablaba de Ámsterdam y de un cuadro sobre los hermanos De Witt. Tras la lectura de otra novela que se ambientaba allí y que, asimismo, trataba de una pintura, decidí darle curso.

II.

            Milton viaja de Buenos Aires a Ámsterdam porque Rut, su pareja, ha conseguido una beca en el conservatorio de allí. Él no tiene demasiadas opciones: debe aprender el idioma, su trabajo como periodista free lance está en declive –con cuestionamientos de todo tipo-, y aún le cuesta adaptarse a las leyes del lugar donde vive: un país en serio, donde las normas de convivencia se respetan a rajatabla, so pena de incurrir en delito –aunque sólo sea por no echar la basura debidamente-.

III.

            Esta novela que, imagino, recoge las experiencias del autor -que ha vivido en aquella ciudad durante cierto tiempo-, está narrada en primera persona y las peripecias de la vida cotidiana en un lugar que desconoce, del que es ajeno y al que se tiene que adaptar, son parte del contenido. El otro, son las andanzas del propio Milton tratando de minimizar los gastos y entablar relaciones con el entorno.

IV.

            Párrafo aparte merece el cuadro de Jan de Baen sobre los hermanos De Witt. Otrora campeones en la defensa del bienestar neerlandés, caen en desgracia merced a una guerra anglo francesa que les quita beneficios y el renombre; el propio pueblo –simpatizante de su oponente, la Casa de Orange- decide lincharlos y cometer horrores con sus cuerpos. No queda clara la alusión entre la pintura y la situación de Milton –quien narra los detalles de la historia-, si es que el vínculo existe, pero la obra de Baen resulta por demás tan macabra como elocuente.

V.

            Con una prosa bien llevada, Capelli describe con cierta agilidad los problemas que conlleva el radicarse en una tierra extraña, con otra idiosincrasia –respetuosa de las leyes y de los derechos ajenos, como no existe en esta tierra- y sin manejar el idioma, una falencia que debe ser subsanada en breve, so pena no solo de restringir las oportunidades laborales sino, además, de caer en la sospechas de todo vecino que ve en cualquier extranjero un foco de problemas. De estilo fluido y coloquial, la novela se lee fácilmente.

domingo, 13 de marzo de 2022

e-book 96. Marionetas. El mar, el mar, Iris Murdoch

Lumen, 2011
 

I.

            Fue al poco de comenzar a buscar en la Red títulos literarios reconocidos por otros lectores, que apareció éste entre lo más granado. Su búsqueda solo arrojó una terrible certeza: no había ejemplar disponible en derredor desde hacía tiempo. Apenas recibí como regalo mi primer soporte digital, fue la generosidad de un lector allende el Atlántico quien me envió por correo electrónico la versión de marras, la que permitió su lectura. Eternamente agradecido.

II.

            Esta extensa novela, a mitad de camino entre un diario y una autobiografía, narra las peripecias de Charles Arrowby, un reconocido actor inglés de teatro, amante de las obras de Shakespeare, quien habiendo alcanzado la sesentena decide retirarse de la actividad y del bullicio urbano para afincarse en una vieja casona de la costa británica, en un promontorio desde el que puede zambullirse en el mar y practicar la natación.

III.

            Habiéndose propuesto una vejez en calma, alejada de las pasiones amorosas que supo desatar en varias compañeras a lo largo de su trayectoria artística, son algunas de ellas, sin embargo, las que tienden a visitarlo y privarlo de la paz anhelada. También desfilan, empero, aquellos viejos camaradas a quienes Charles aún tiene en baja estima, y su primo James –un militar-, con quien nunca mantuvo buena relación. Así, la casualidad le allega el reencuentro con su más viejo y prístino amor de juventud, ahora casada y envejecida, con quien se propone revivir lo que el tiempo les ha negado.

La versión digital, gentileza de Yossi Barzilai

IV.

            Siempre escrito en primera persona, el lector asiste a una suerte de confesión de un viejo solterón y egoísta, que supo manipular la vida de los colegas a piacere, sin eludir golpes arteros y traiciones varias, para gozar de los encantos femeninos en base a su poder de seducción y talento actoral. Ha sido un hábil titiritero en la vida de los demás, a quienes ha hecho mover a su antojo cual marionetas. Pero la reaparición de aquél primer amor no consumado -con una realidad conyugal que el propio Charles estima infeliz-, despierta sus últimos ardores, convirtiéndolo a él mismo en una marioneta.

V.

            De estilo coloquial, Murdoch utiliza el flujo de conciencia como recurso narrativo y ofrece una memorable construcción psicológica de cada uno de los personajes que se dan cita en la trama. Abunda en interesantes reflexiones acerca de los vínculos afectivos y cómo todo puede interpretarse según los ojos –y sentires- de quienes se hallan involucrados emocionalmente. Una obra para no dejar pasar.

domingo, 6 de marzo de 2022

Una frágil burbuja. Los pasajeros del jardín, Silvina Bullrich

RBA, 1995

I.

            Siguiendo la estela que dejara la lectura de Beatriz Guido, paso ahora al rescate de otra autora local, quien fuera muy reconocida en el ámbito literario en los años ’50 y ’60 del siglo pasado. Dueña de una profusa carrera en la narrativa de ficción, ha caído casi en el olvido en la actualidad. De hecho, resulta llamativo que, salvo propuesta esporádica de alguna novel casa editora, no tenga la presencia que supo conocer otrora, cuando sus títulos eran visita obligada para los amantes de los afamados best sellers.

II.

            Esta novela, de neto corte autobiográfico al decir de Bullrich, aparecida en 1971 –y que cuenta con una versión cinematográfica-, tiene por protagonista a una narradora en primera persona quien describe con lujo de detalles -en una prosa preciosista e íntima- su relación con Franckie, otro argentino al que conoció en un viaje a París, trece años mayor que ella, viviendo una sublime historia de amor en un pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires.

III.

            Ubicados en las afueras de la localidad, sobreviven merced a los ingresos que proporciona un invernadero en los que su pareja cultiva plantas de diversos orígenes. Así, la protagonista –escritora de profesión, alter ego de Bullrich- evoca los años felices compartidos, incluido el abrupto desenlace de ese idilio sin par, debido a la enfermedad y posterior deceso de aquél. Aislados de familiares y amigos, con la sola compañía del personal del vivero y ocasionales encuentros con las gentes del lugar, la pareja ha vivido ajena a todo; una suerte de burbuja donde no necesitaban más que a sí mismos.

IV.

            La novela abunda en símbolos. En general, tiende a parecer un cuento de hadas, donde la presencia del vidrio, la escarcha y el color azul –elementos propios del relato feérico- aportan una atmósfera de fragilidad y de irrealidad. Ambos personajes viven fuera del tiempo –no existe cita temporal- y sus recuerdos se centran en la plenitud del amor, la amistad, la convivencia sin desencuentros; un unísono que aplana matices y diferencias.

V.

            Rescato el estilo escogido por Bullrich para darnos a conocer un amor fuera de serie. Se ha tomado las molestias de utilizar palabras adecuadas para cada ocasión, de manera de describir en forma precisa sentires y miedos. En ese aspecto, el texto se enriquece con el vocabulario de nuestra vasta lengua y su lectura resulta tan fluida como emotiva. Un buen libro, para tener en cuenta. Destinado a lectores sensibles.

domingo, 27 de febrero de 2022

Incandescencia revolucionaria. Moscú feliz, Andréi Platónov

Tusquets, 2021

I.

            Estuve poco atento cuando apareció. Habiendo destinado la mitad de mis lecturas de 2017 a autores rusos, lo dejé pasar sin más; tan sólo leí una mínima reseña en un periódico local. Sin embargo, amigos libreros empezaron a sugerírmelo y, cuando quise hacerme de él, ya había prácticamente volado de las grandes cadenas; ni decir de las librerías más conspicuas. Por azar, a alguien le quedaba un ejemplar. Ir a buscarlo y leerlo fue un todo y único movimiento.

II.

            La breve novela comienza con un prólogo tan escueto como interesante –a cargo de Juan Forn- sobre quién fue su autor y el motivo de no haber sido publicado en la U.R.S.S. durante su vida. Además, despeja cualquier malentendido: Moscú Chestova es el nombre de su protagonista, una joven soñadora quien, por amor a la libertad, decide convertirse en paracaidista, a poco del triunfo de la Revolución de Octubre. En su afán de unirse en cuerpo y alma a sus semejantes, desestima cualquier propuesta amorosa, que solo la aferraría a una vida destinada al hogar y la familia. Prefiere, en cambio, vivir a su aire, sin ataduras, junto al pueblo y sus necesidades.

III.

            Así, Moscú encarna el espíritu de igualdad que insufla el alma de la juventud rusa, al compás de los nuevos vientos que soplan desde el Kremlin. Dueña de una incandescencia revolucionaria, se hace presente en diversas actividades allí donde se la requiera. Un ingeniero y un médico jóvenes se enamoran de ella, pero ambos son incapaces de secundarla en su propósito, atareados con sus investigaciones profesionales.

IV.

            Todo el libro es una farsa sobre la supuesta renovación que los soviets de Stalin serían capaces de poner en marcha, trayendo bienestar al pueblo. Con el auge de la electricidad y la tecnología, llegaría el tan ansiado socialismo igualitario que pregonaban los representantes del Partido, ahora en el poder. Pero Platónov describe ese prístino anhelo con una sorna magistral, mezclando realismo cotidiano y elucubraciones propias de la ciencia – ficción, de manera que el resultado se debate entre el delirio científico y la fantasía mística.

V.

       De estilo coloquial y fluido, el gran acierto del libro es que, aún con argumentos descabellados y más de una escena desopilante, toda la historia no solo parece normal, sino verosímil. Cambio de identidad, tarjetas de racionamiento y toda la parafernalia soviética al desnudo, concluyen una obra por demás curiosa y original. Auspicia buenos momentos de lectura.

 

domingo, 20 de febrero de 2022

Cadena de historias. El festín del amor, Charles Baxter

 

RBA, 2007

I.

            Varias fueron las razones por las que he vuelto a las letras de Baxter en tan corto tiempo. Para empezar, fue una reseña allende el Atlántico la que me hizo apuntarlo y buscarlo en su momento. Después, el haberse reeditado –y leído- la novela anterior. Finalmente, la propuesta de un grupo de lectores en el que participo que lo eligió como lectura para el mes de enero ppdo.

II.

             Bradley W. Smith se sienta en un parque junto al autor -que padece insomnio- una madrugada en Michigan. Y le cuenta parte de su historia: su separación de Kathryn. Además, le propone escribir una serie de historias de amor que Bradley llama El festín del amor, título no sólo del libro que adopta Baxter, sino de una pintura que él mismo ha realizado y está colgada en la cafetería de su propiedad. A partir de allí, el autor parece haber seguido el hilo y, después de entrevistas varias, obtener un buen puñado de historias que reflejar.

III.

            Si bien el texto focaliza en Bradley, junto a él aparece el deslumbramiento de Kathryn por otra jugadora de volleyball –razón de su separación-; la necesidad de tener una mascota –y el costo familiar implicado-; el matrimonio con Diana –y la relación sexualmente gozosa de ella con David, un hombre casado-; el vínculo con sus vecinos Harry y Esther Ginzberg, ambos al borde de los sesenta –con un hijo que da problemas- y la verdadera historia de amor entre Chloé y Oscar, sus empleados, con la que concluye este trabajo.

IV.

            Lo que destaco de esta novela es cómo Baxter ha sabido encadenar historia tras historia, alternando una y otra, en la que él sólo cumple el rol de espectador, de cronista. Como si pudiera conseguir una confesión religiosa de cada personaje y dispusiera para el lector los condimentos necesarios para que reflexionara ante encuentros y desencuentros, lo efímero y lo trascendente, todo ello inmerso en lo cotidiano, lo que nos puede pasar a cada uno de nosotros cada día, todos los días.

V.

            Fluido y coloquial, extremadamente ameno, con un puñado de personajes secundarios que aportan otras perspectivas, el texto se lee y disfruta como una compilación de historias en las que el amor es el nervio central; crece y decrece continuamente en el interior de sus protagonistas como lo hace en la vida real. En ese aspecto, Baxter logra componer un resumen de aquello que nos suele ocurrir en el plano afectivo y amoroso. No es una gran novela, pero deleita al buen lector.

domingo, 13 de febrero de 2022

Grandes novelas argentinas. e-book 95. 2. Fin de fiesta, Beatriz Guido

 

Losada, 2008

I.

            Corría 1973 cuando –a sabiendas de su afán lector- a mi madre le acercaron una serie de títulos de autoras locales. Las aceptó; un poco por no negarse y otro poco por curiosidad. Indagué su opinión, al ver este libro en sus manos: al igual que el tango, arena que la vida se llevó fue su respuesta. Casi medio siglo después, hago homenaje a su lectura.

II.

            Adolfo Peña Braceras es un púber que espía a sus primas en el momento en que, desnudas, se bañan en el río. No le atrae Julieta; solo espera que Mariana venza su pudor y le permita conocer su cuerpo. Cuando esto ocurre, se desata entre ambos una historia de amor que sobrevivirá al férreo dominio que su abuelo, Braceras, ejerce sobre cada miembro de su familia. Huérfanos tanto él como su hermano y sus primas –las hijas de Braceras y sus maridos han muerto en un accidente naviero-, se encuentran a merced de las normas impuestas para todos dentro de una estancia, mansión que será vivienda habitual de los jóvenes, alejada de los avatares en los que el caudillo, intendente de Avellaneda, es dueño de la vida de sus gentes.

III.

            Ambientada en los años ’30 del siglo pasado en un suburbio industrial próximo a Buenos Aires, donde campean el juego clandestino, la prostitución y la violencia, el lector no solo asiste a una novela de iniciación –tanto sexual como política-, sino que a la vez Guido desnuda con crudeza los subterfugios de los que se vale el poder local –y el partido en el gobierno- para sostenerse en su ejercicio. En ese aspecto, la obra se vuelve un friso de una época atravesada por escándalos políticos, corrupción generalizada y fraude electoral sistemático, que acaba con el surgimiento del peronismo. Adolfo encarna al adolescente que, deslumbrado en principio por la acción de Guastavino -el matón de su abuelo-, se aparta de esas prácticas tras el asesinato de éste.

La versión digital, gentileza de Biblioteca Secreta

IV.

            Por otra parte, la autora no elude la mirada social, donde la participación masculina es dominante, relegando a las mujeres a ser poco menos que un elemento decorativo -al servicio de la vida doméstica y la procreación-, ni tampoco la vida disipada de la que pueden gozar los estratos con mayores recursos –cuyos turbios orígenes se sospechan-.

V.

            De estilo coloquial y fluido, con la alternancia de una voz en tercera persona que relata –y completa- lo que ocurre en el entorno, mientras que la primera persona nos allega sus emociones, Guido compone un texto que, además, orilla temas no menores como la homosexualidad y el incesto. Una novela aparecida en 1958, que merece ser rescatada del olvido.


domingo, 6 de febrero de 2022

Persecución trivial. El jilguero, Donna Tartt

 

Lumen, 2014

I.

            Los primeros comentarios acerca de este libro –ganador del Premio Pulitzer ese año-, sonaban muy bien, pese al recelo que siempre despierta un volumen de más de mil páginas, aun con un interlineado generoso y una letra bastante mayor que la habitual. Fue por aquéllos que me hice del ejemplar y no lo habría encarado si otra lectora de mi entorno no lo hubiera propuesto como lectura a compartir para el inicio de año. Poco antes de empezar, ella reculó y me dejó solo.

II.

         La novela comienza con Theo Decker encerrado en un hotel de Ámsterdam, sin el abrigo necesario y con recursos que se agotan, en una incierta espera. Han pasado diez años desde que vivía junto a su madre en la ciudad de Nueva York. Su padre se había dado a la fuga tiempo atrás y ambos debían presentarse una mañana lluviosa en el colegio donde tomaba clases, porque había sido inculpado de un hecho que obligaba a una sanción disciplinaria. Antes de ello, la madre decidió pasar a comprar un regalo por el Museo Metropolitano y, de paso, visitar una muestra de pinturas, entre las que se encontraba El jilguero, de Carel Fabritius. Una explosión brutal, fruto de un atentado, llevó a Theo a intercambiar breves palabras –y un anillo- con un moribundo y en un arranque pueril, a tomar el cuadro y salir con él. Al poco, sabrá que su madre también ha muerto.

III.

            Huérfano, con trece años de edad, el Servicio de Asistencia a Menores lo dejará en custodia en casa de una acomodada familia amiga, hasta tanto se hagan cargo de él su abuelo paterno o su padre reclame el ejercicio de su potestad. El tiempo corre, hasta que un día Theo decide descubrir a quién pertenecía el anillo. Esto lo conduce a un anticuario, restaurador de muebles, socio de quien se lo legara. A partir de allí, la historia transcurre de manera trepidante. Primero, al tener que irse con su padre a Las Vegas, donde conocerá a su amigo Boris; años después, al regresar a Nueva York –tras la muerte de aquél- y aprender el oficio que el orfebre anticuario realiza para sobrevivir. Siempre en sobresalto, junto al lienzo robado que le acompaña.

IV.

            El consumo de drogas y los excesos son parte del aprendizaje de Theo junto a Boris, forjando una amistad a prueba de balas. Hasta la aparición de alguien que deduce su pillaje y la promesa de una historia de amor, sirven para mantener la tensión. Pero llegando al último tercio, una traición que deviene en intriga, el oportuno noviazgo con la hermana de su amigo extinto y otros golpes de efecto van convirtiendo una historia interesante en un culebrón inverosímil y sin sustancia. Toda una persecución trivial alrededor del cuadro que se resuelve de manera cursi y elemental. Lo único salvable es el capítulo final del libro, que no puede por sí solo rescatarlo del naufragio. Coloquial y fluido, podría ser una opción de lectura en vacaciones, si no obrara en su contra el tamaño del volumen y el desenlace intrascendente. Existe realización cinematográfica en base a esta novela.