sábado, 11 de julio de 2020

Bilogía Extranjeros. e-book 64. 2. La extranjera, Serguey Dovlátov


Ikusager, 2008

I.

            En tiempos donde todo se ha vuelto mustio y el encierro una medida de profilaxis, se requiere una cuota grande de humor e ironía, si ya no para ejercer una salvaguarda de la vida cotidiana al uso nostro, al menos, como forma de hacerle frente al desánimo generalizado –tanto de origen sanitario como económico-. Dovlátov es, entonces, la figura indicada para lograr poner algo de esperanza y alegría en un entorno decididamente gris, de perspectiva sombría.

II.

            Esta breve novela narra las andanzas de Marusia Tartaróvich, hija de dos exitosos empresarios del Partido y, por tanto, de vida acomodada, quien al poco de casarse en Leningrado con un prometedor joven, aburrida de la vida conyugal, decide abandonarlo e ir tras los pasos de un afamado cantante popular de vida ligera. Con un hijo de éste y sin visos de futuro, un ex - admirador judío le propone salir de la U.R.S.S. tras un fugaz matrimonio ficticio. Apenas emigrada, aquél se dirige a Israel mientras que ella se asienta en Queens, un barrio de Nueva York; primero, en casa de una prima y luego en un apartamento.

III.

            Ambientado hacia mediados de los años ’80 del siglo pasado -y dedicado a todas las mujeres en el epígrafe de marras-, Dovlátov inicia el relato describiendo minuciosamente la fauna que compone el barrio ruso de exiliados, cerca de 108th Av.: chóferes de taxi, editores disidentes, artistas caídos en desgracia, suertudos impresentables, etc. Todos personajes trashumantes, prácticamente sin un centavo, pero, eso sí, solidarios. Hasta se da el lujo de proponerse como personaje él mismo y entablar una suerte de amistad con la protagonista.
La versión digital, gentileza de Epublibre
IV.

            A las peripecias de la vida de Marusia en América –que a la sazón promedia la treintena-, el autor no le ahorra nada: no puede hacer pie en ningún empleo, duda en volverse a Rusia –puesto que ella no está exiliada- y, para colmo, se consigue un novio latinoamericano de historial e ingresos dudosos –tan incapaz de abonar el alquiler de la vivienda como de regalarle un papagayo verde-, quien, de ella, solo pretende… eso. Pero, de tan latino, le propone matrimonio.

V.

            Con un humor mordaz, socarrón y endiabladamente divertido, Dovlátov construye una nouvelle que resume la realidad del exiliado ruso en E.E.U.U., donde posee la Libertad que su patria le ha negado, pero no puede hacer mucho usufructo de ella. Con escenas memorables y reflexiones que arrancan carcajadas, el libro no solo resulta desopilante. Es una inyección de vitaminas y minerales, tan indispensable en estos tiempos. Para disfrutar solo o en pareja.

lunes, 6 de julio de 2020

Mujeres en familia. La sal, Adriana Riva


Odelia Editora, 2019

I.

            Esta novela, que venía haciendo ruido en el ámbito local, despertó mi curiosidad cuando descubrí que era propuesta como material de lectura en varios talleres, antes de que la pandemia estallara y nos dejara cariacontecidos. Salí de mi trabajo una tarde y la pasé a buscar. Fue el último día que pisé la oficina. Menudo recuerdo.

II.

            Ema, una mujer cerca de la cuarentena, narra en primera persona una serie de hechos, que para ella resultan hitos en su vida. En el primero, nos traslada a su infancia, cuando contaba diez años. En un desafortunado intento de ascender al tejado, se desmorona desde lo alto de una escalera de mano. El saldo fue varios meses de quedarse en posición horizontal, completamente escayolada. En el segundo, nos cuenta las alternativas de un viaje realizado –estando embarazada- junto a su madre Elena, su tía Sara y su hermana Julia –dos años mayor- hacia el pueblo del interior de donde las mayores son oriundas, con motivo de tener que retirar una misteriosa caja guardada en un edificio a punto de ser demolido. Finalmente, nos participa de los pormenores al dar a luz a su segundo descendiente.

III.

            Por medio de estas historias, Riva desgrana minuciosamente los vínculos entre mujeres de una misma familia. Ema no guarda mayor apego hacia su hermana, madre soltera de gemelos a los veinte años. Solo rescata la necesidad de su presencia en la escuela, como escudo protector de sus aviesas compañeras de curso. Sí profundiza en el rol de Elena, su madre; una mujer que abandonó su profesión médica al conocer al padre de sus hijas, un hombre acaudalado quien la modeló a su placer. Ema confiesa su dolor por la falta de afecto de su madre, que parece haber perdido el rumbo desde la muerte de aquél. En cambio, guarda cierta admiración por su tía, quien ante el deceso de sus abuelos se hizo cargo de la empresa familiar –la explotación de una salina-. Su estilo desenvuelto y cosmopolita contrasta con el de Elena, pesimista y superficial.

IV.

            ¿Cómo se establecen los vínculos entre miembros de una misma familia?, ¿cuáles son las expectativas a satisfacer?, ¿cómo podemos sobrellevar la desilusión cuando ellas no se cumplen?, ¿tienen alguna chance nuestros hijos de no repetir nuestra historia al convertirnos en padres? Estas son algunas de las preguntas con que Riva interpela al lector, en un breve libro donde las protagonistas son mujeres, pero cuyas implicancias no se agotan en una cuestión de género.

V.

            Con una prosa amena y coloquial, frases concisas, diálogos jugosos y escenas bien descriptas, Riva construye una ficción que desnuda la esencia de nuestros afectos y esperanzas por aquellos que comparten nuestra sangre. Un trabajo tan logrado como interesante.

miércoles, 1 de julio de 2020

e-book 63. Dignidad femenina. Mujer en punto cero, Nawal El Saadawi


Capitán Swing, 2017

I.

            Pude hacerme de una versión digital de este libro tiempo antes de que en este país se discutiera la ley sobre Interrupción Voluntaria del Embarazo (léase Aborto Legal), cuyo clímax se alcanzó en junio de 2018 con la media sanción en la Cámara de Diputados, aunque no llegara a refrendarse por negativa del cuerpo de Senadores algunos días después. A principios del año en curso, una amiga lectora necesitaba este título, lo que me recordó que debería incluirlo en mis lecturas.

II.

            Esta novela publicada por la autora en 1975, relata los pormenores de la vida de Firdaus, una mujer egipcia que se encuentra recluida en la prisión de Qanatir, cerca de El Cairo, por haber sido encontrada culpable de asesinato, y próxima a ser ejecutada. La narradora –alter ego de El Saadawi- explica cómo llegó a ella: realizaba entrevistas a las prisioneras para tener, de primera mano, los testimonios sobre la dominación machista de la sociedad musulmana a través de las historias de las mujeres.

III.

             El Saadawi deja lugar, entonces, a que sea la propia protagonista, en una suerte de confesión en primera persona, quien narre sus peripecias. Desde una infancia en la miseria y la pérdida del placer sexual debido a la ablación genital, denuncia la mezquindad de su padre, los manoseos y abusos de parientes a medida que crecía, y los vejámenes perpetrados por su marido, hasta su caída en la prostitución.
La versión digital, gentileza de Epublibre

 IV.

             Dueña de un título secundario –rara avis para una mujer-, Firdaus decide abandonar ese rol y hallar un empleo que le otorgue respetabilidad; la dignidad de ser humano que la vida le ha negado. Pero el descubrimiento del amor sólo le aportará una nueva cuota de humillación y un nuevo descenso. Así, hasta tener que defenderse del avasallamiento físico de un proxeneta, con el previsible final.

V.

            Con una prosa directa y sin florituras, El Saadawi construye una novela breve en la que desnuda las relaciones de poder presentes en sociedades autoritarias de dominación machista –como la musulmana, aunque no solo-. En ese aspecto, es un alegato sobre el sometimiento de las mujeres, cuyas vidas parecen estar signadas por una férrea obediencia a la tradición, con el único fin de brindar la más plena satisfacción al género masculino. Un libro señero, de lectura necesaria en el camino hacia la igualdad de género.

viernes, 26 de junio de 2020

Mi lucha. 3. La isla de la infancia, Karl Ove Knausgård


Anagrama, 2015

I.

            En el tercer volumen de la serie, Knausgård narra su infancia -hasta el ingreso a la pubertad- en la isla de Tromøya, en el estrecho de Skagerrak, al sur de Noruega. Esta Cuarta Parte comienza en el mes de agosto de 1969, cuando el autor sólo cuenta con meses de edad, y la familia llega a esa isla donde ha decidido vivir, proveniente de Oslo. Su padre ha aceptado un puesto de profesor y su madre desarrolla su actividad en una entidad de enfermos mentales.

II.

            Desde el comienzo, Knausgård nos hace partícipes de sus miedos niños, el gran apego por su hermano Yngve, casi cuatro años mayor, y el contraste entre las figuras paterna y materna: un padre severo, recio y minucioso, que impone estrictas reglas de convivencia y comportamiento, y una madre más proclive a la dulzura de gestos y comprensión de los niños.

III.

            Con un estilo directo y frontal, el autor va desgranando el nacimiento de las amistades, las actividades colectivas, su esfuerzo por destacar y presumir ya en su primera escolarización, las travesuras compartidas y el descubrimiento de la vida familiar y social en esas largas vacaciones veraniegas en casa de los abuelos. Su amor por el fútbol y el esquí, sus modos amanerados -que le valen un apodo peyorativo- y su carácter medroso e introvertido, se complementan con singulares descripciones ofrecidas por esa pintoresca geografía noruega, que ejerce un magnético influjo sobre sus habitantes.

IV.

            A medida que crece, los cambios se suscitan. El protagonista va haciendo sus primeras armas en escarceos amorosos, rupturas sentimentales y vaivenes de amigos y parientes. A su vez, sus progenitores ven la necesidad de perfeccionarse en sus actividades laborales y ello conlleva la ausencia prolongada de su madre, primero, y luego, de su padre, no sin consecuencia: hay que aprender a convivir y respetar las reglas con uno y con otra.

V.

            Todo el libro está teñido de un realismo social, que se debate entre lo infantil y lo adulto, como si el escritor diera voz a su alter ego, sin perder ilación narrativa ni tampoco frescura. En ese aspecto, Knausgård acierta en esta suerte de evocación literaria, sin nostalgia ni melancolía. Amena, fluida, siempre honesta y con escenas bien delineadas, es una novela no tan extensa, que se disfruta y deja buen recuerdo.

domingo, 21 de junio de 2020

Bilogía Extranjeros. e-book 62. 1. El extranjero, Albert Camus


Alianza - Emecé, 2009

I.

            No había visitado las letras de Camus y me pareció buena ocasión para hacerlo. Si bien poseo sus títulos más preciados, nunca hallé el momento de encarar unas letras que sospechaba densas o, al menos, con mucha sustancia. Confieso que hubiera sido más apropiado leer La peste en estos tiempos pero, por fortuna, las líneas de buenos amigos lectores alentaron esta lectura.

II.

            Meursault es un joven francés que se encuentra en Argel. Es avisado mientras trabaja que su madre ha fallecido en el hospicio. Pide el permiso necesario para afrontar la situación y se pone en marcha. Con cierto grado de ilustración y buenos modales, lleva una vida ordenada, algo parca, y tiene poco contacto con la sociedad en general. Solo cuenta con un par de vecinos, una joven casadera y poco más. Pero resulta indolente y extraño: no llora en el funeral ni en el cortejo; no respeta duelo ninguno; no le importa casarse con la joven cuando ésta se lo propone… en suma, no parece respetar cánones sociales. Una serie de hechos ajenos desencadena incidentes por los que termina matando a un hombre, sin buscarlo. Por ello, será encerrado esperando su juicio y el dictamen del jurado.

III.

            Dividido en dos partes netamente distintas, Camus nos allega la figura de un joven que lo único que tiene claro es que los seres humanos habremos de morir. Sin saber cuándo ni dónde. Por lo tanto, todo lo que ocurre en nuestro tiempo de vida es circunstancial y, como tal, irrelevante. En la primera parte, narra cómo es la vida del protagonista hasta llegar al crimen. En la segunda, repasa sus días en la cárcel desde que es apresado, hasta el juicio y el veredicto final.

La versión digital, gentileza de Epublibre

IV.

            Meursault encarna a un paria, alguien cuya característica principal es el desapego. Vive al día sin hacerse mayores preguntas ni guardar respeto por las normas que la sociedad impone al individuo. En ese sentido, su final resulta previsible. Por otra, realiza una denuncia al exhibir cómo reacciona esa sociedad, para quien guardar las formas es tanto o más importante que el asesinato cometido por un hombre. Además, su gnosticismo vuelve más fácil su condena. Una condena que debe ser ejemplar, no fuera cosa que este ejemplo nocivo prospere…

V.

            De prosa fluida y directa, con frases cortas y escenas bien delineadas, Camus interpela sobre nuestras emociones, creencias y cómo la sociedad va modelando la vida de cada ser a través de un tejido de convencionalismos que, parece, es mejor no desatender. Sorprende la cantidad de reflexiones que dispara en una novela que apenas sobrepasa el centenar de páginas. Agradezco a Lorena su mirada, la que podéis hallar aquí. Una obra maestra.

martes, 16 de junio de 2020

Confesión de parte. La guitarra azul, John Banville


Alfaguara, 2016

I.

            Se había instalado el debate en la blogosfera acerca de este trabajo de Banville. Algunos defensores de sus letras, hacían hincapié en la construcción psicológica del protagonista y una prosa apropiada; sus detractores, enfocaban lo trillado del tema abordado y la innecesaria extensión de sus líneas. Entablado el mismo, sólo quedaba salir de dudas.

II.

            Oliver Orme es un afamado pintor cuarentón que pasa por una crisis de creatividad. Reconoce ser egocéntrico y ladrón de naderías –un vulgar ratero-. Está casado con Gloria, algo más joven, y tienen de amigos al remendón de relojes Marcus, y a Polly, su esposa. Orme ha sostenido una aventura con Polly hasta que todo se descubrió y huye buscando refugio en la antigua casona de sus padres, donde los recuerdos se agolpan en su memoria mientras la culpa remuerde su conciencia.

III.

            Narrado en primera persona, Orme se dirige directamente al lector, en una suerte de confesión de parte. El problema es que no es un narrador confiable; intercala digresiones de su historia familiar y personal, y se permite hacernos conocer su pensamiento en voz alta donde, más de una vez, se contradice. Para colmo, Gloria y él han debido superar la desdicha de perder a su única hija cuando ésta contaba tres años.

IV.

             La novela cuenta a favor con la fuerte personalidad del narrador – protagonista; un ser miedoso, mezquino, egoísta, que se ha valido de su condición de artista para cautivar a Polly. En ese aspecto, Orme no es un personaje que despierte simpatías; al contrario, se vuelve antipático cuando considera que la mujer es un objeto pasible de ser robado. Pero muchas de sus reflexiones pueden ser interesantes, sobre todo las que se relacionan con la búsqueda del amor. Además, cuenta con una prosa florida que da gusto leer.

V.

            Como contraparte, las frecuentes alusiones a conocimientos pictóricos, citas literarias y conceptos científicos, no siempre aportan a la trama, lo que convierte al texto en algo pedante y excesivo. Y las descripciones, muchas veces poéticas, adolecen de repetición. De estilo fluido y coloquial, Banville elabora una obra que, lejos de ser un típico cuadrángulo amoroso, interpela al lector sobre la naturaleza del amor, el origen del sentimiento de culpa y cómo aceptar nuestras propias bajezas. Una buena lectora como Ana también aportó lo suyo a la hora de decidirme. Sus impresiones podéis leerlas aquí.

jueves, 11 de junio de 2020

Implosión. La azotea, Fernanda Trías


Puntocero, 2010

I.

            Con motivo del lanzamiento de la edición española de este título –a cargo de una novel editorial madrileña-, fueron varios los comentarios auspiciosos que rescataron una ya transitada y reconocida obra en nuestros medios, cuyo origen se remonta al año 2001. Esa buena repercusión disparó su búsqueda y, no sin esfuerzo, pude hacerme de uno de los pocos ejemplares que aún podían hallarse. La brevedad, inclinó la balanza hacia su lectura.

II.

            Clara habita un apartamento cómodo en algún lugar de Montevideo. Está encinta, y comparte el lugar con su padre, al que mantiene encerrado en un cuarto, junto a su pájaro que se encuentra, como él, dentro de una jaula. Tras la muerte de Julia, la mujer de su padre, Clara decide abandonar su trabajo para dedicarse exclusivamente al cuidado de aquél, un hombre enfermo. Pero los fondos de los cuales han de sobrevivir son los que ha dejado Julia y, como todo, también estos se agotan. Con la sola compañía de Carmen, una vecina de fuerte acento europeo, Clara dará luz a Flor, mientras que cada día que pasa se encierra más dentro de su casa. El único lugar que le permite algo de libertad y ser aún un retazo de sí misma es la azotea.

III.

            En medio de una atmósfera cada vez más sórdida y lúgubre, el lector asiste a la implosión familiar. El inestable equilibrio psíquico y emocional de la protagonista, que teme al mundo exterior y al contacto con él, es incapaz de afrontar la presión que la sociedad ejerce sobre ella, reduciéndola a la supervivencia más básica, que declinará en una decisión tan trágica como previsible.

IV.

             Sorprende la economía de personajes y escenas de las que Frías se vale para delinear una novela breve, en que todo funciona como un mecanismo sincrónico. Una realidad ominosa que empeora con los días, una oscuridad sobre los protagonistas que se extiende como una negra mancha de petróleo y el pavor cerril a las influencias que ejerce el exterior dentro de una mente que se deteriora minuto a minuto. Es todo un logro transmitir semejante opresión sin cambiar de ambiente a lo largo del relato.

V.

            Con una prosa fluida y directa, Frías hace gala de una serie de recursos que recuerdan atmósferas inquietantes de otras autoras contemporáneas. Su sello personal es ese mundo íntimo donde se debaten la vida y la muerte. ¿Cómo influye nuestra percepción de los demás en nuestra vida? ¿Hasta dónde podemos renegar de nuestra naturaleza gregaria? ¿Qué consideramos una ‘pérdida’? ¿Desde qué lugar podemos sostenerla, aún sacrificándolo todo? Frías se encarga de interpelar al lector para que se formule estas preguntas. Libro para tomar nota.